The Fab Four
Anoten la característica del teléfono de Ramón: 2-4-4. El chofa de Mel Gibson veía señales en el césped que venían del espacio; nosotros, con mi viejo, mirábamos desde la Platea Norte el dibujo táctico demencial que había puesto Joey Ramón cuando el equipo de Costas nos estaba embambinando de manera inapelable. El técnico de Racing ya le había dado su beso de lengua habitual a la Virgen que lleva en el cuello y todavía no sabía que iba a tener que pedir que le trajeran una réplica de San Cayetano para tocarle el huevo izquierdo. Racing ganaba fácil, con una promoción de Orión a los pocos minutos, un desborde inédito al toque y un zapatazo demencial de alguien que trabaja en el medio de Blanquiceleste S. A. Dicen que el emperador Hirohito, después de bombardear Pearl Harbor, dijo: "hemos despertado al gigante dormido". Algo de eso pasó anoche en el New Gasómetro. Silvera, que parece un municipal melenudo la mayor parte del tiempo, se activó de pronto y empezó la resurrección azulgrana. Qué jugador extraño el Cuqui. Da la impresión de que alguien lo hubiera obligado a entrar a la cancha y jugar a ese juego que no le interesa, pero de pronto define con una calidad altísima, certera. Después, en el segundo tiempo, entró el corazón azulgrana: Rivero. Sí, Ledesma era el hígado, filtrando las jugadas, drenando las impurezas y marcando los tiempos. Y Lavezzi era la pija, un genital juguetón y zarpado. Perdimos el hígado y la japi y nos queda sólo el corazón. Con eso ganamos anoche un partido inolvidable. Con el corazón y con Romeo, un tipo que hasta anoche Ramón había mantenido encerrado en un haiku de diez minutos y que a pesar del poco rodaje en el césped, se las había arreglado para mostrar que seguía siendo peligroso (dos tiros a River, dos al Pincha). ¿Cómo puede ser que un tipo físicamente insignificante sea un goleador notable? ¿No había que ser de la NBA, como Cruz, Del Orting y Cia.? ¿No juega el salame de Crespo por eso? Me parece que Romeo juega la jugada antes de que se desarrolle. Es decir, es una posición adelantada que el árbitro no puede cobrar. "Es como jugaba el Nene Sanfilippo", le dije a mi viejo. Y después me dí cuenta de que yo nunca vi jugar a Sanfilippo. Perdón, me retracto: lo vi jugar a través de los ojos de mi viejo, de los amigos de mi viejo, de la lengua azulgrana.
Para Pablo Strozza.
jueves, agosto 30, 2007
lunes, agosto 27, 2007
Waiting for the mundial, by Fabián Casas
El Trogliodita, Assman y Cia.
"Extraño a Lavezzi", me dijo mi viejo mientras mirábamos el partido donde el Casla no podía rematar a las huestes del Choto Simeone. La declaración sentimental es notable porque mi vieja murió hace ya 20 años y jamás le escuché decir a mi viejo: "Extraño a tu madre". Pero haciendo a un lado las cosas personales, quería dejar apuntadas acá algunos temas que me quedaron en el tintero mental: 1) Me pone muy nervioso (y más con el tremendo golazo que metió) el nombre Moreno y Fabianesi. O es Moreno o es Fabianesi. Como dice este es mi amigo Strozza con el tema "Deléctrico" de los Babasónicos (la gran estafa del rock): "¿Va a venir o no va a venir?". Una de dos, viejo. 2) Detesto al Trogliodita que dirige a Independiente. La semana pasada utilizó la táctica psicopatera de hacerle escribir a los familiares de los jugadores cartas de aliento. "Mi hijita me la firmó con su pulgar", dijo Denis. La próxima táctica -a medida que avance el campeonato- puede ser que manden cartas los seres queridos muertos, como en los cuentos de Cortázar. Hay gente que supone que la motivación es todo, como el slogan de esa gaseosa, pero no, viejo... También hay que saber parar a un equipo. Primera premonición: como suele pasarles a sus equipos, Troglio y Cia. se van a caer a pedazos. Lo único que puede alterar las cosas es que el equipo tiene un arquero que se llama Assman, EL HOMBRE CULO. Es difícil que un equipo con tamaño significante pierda, diría Lacan.
"Extraño a Lavezzi", me dijo mi viejo mientras mirábamos el partido donde el Casla no podía rematar a las huestes del Choto Simeone. La declaración sentimental es notable porque mi vieja murió hace ya 20 años y jamás le escuché decir a mi viejo: "Extraño a tu madre". Pero haciendo a un lado las cosas personales, quería dejar apuntadas acá algunos temas que me quedaron en el tintero mental: 1) Me pone muy nervioso (y más con el tremendo golazo que metió) el nombre Moreno y Fabianesi. O es Moreno o es Fabianesi. Como dice este es mi amigo Strozza con el tema "Deléctrico" de los Babasónicos (la gran estafa del rock): "¿Va a venir o no va a venir?". Una de dos, viejo. 2) Detesto al Trogliodita que dirige a Independiente. La semana pasada utilizó la táctica psicopatera de hacerle escribir a los familiares de los jugadores cartas de aliento. "Mi hijita me la firmó con su pulgar", dijo Denis. La próxima táctica -a medida que avance el campeonato- puede ser que manden cartas los seres queridos muertos, como en los cuentos de Cortázar. Hay gente que supone que la motivación es todo, como el slogan de esa gaseosa, pero no, viejo... También hay que saber parar a un equipo. Primera premonición: como suele pasarles a sus equipos, Troglio y Cia. se van a caer a pedazos. Lo único que puede alterar las cosas es que el equipo tiene un arquero que se llama Assman, EL HOMBRE CULO. Es difícil que un equipo con tamaño significante pierda, diría Lacan.
miércoles, agosto 22, 2007
domingo, agosto 19, 2007
+ Elvis, by Alejandro
En los 50, buena parte de los jóvenes de los Estados Unidos no toleraban aquello que sus padres vivían como un logro: la victoria sobre los países del Eje venía acompañada de un época de paz, mediana prosperidad y... mortal aburrimiento. Promediando la década, alguien se dio cuenta de que esos jóvenes agotados del conformismo que los rodeaba también podían configurar un mercado potencial interesante e inventó el negocio del rock and roll. En este marco, sintetizado con muchísima ligereza, claro, se produjo la aparición de un camionero de Tupelo, Mississippi, que terminaría por convertirse en un ícono del género y del propio siglo XX.
Elvis Presley nació un 8 de enero de 1935, murió cuarenta y dos años más tarde, el 16 de agosto de 1977, y dio todos y cada uno de los pasos para ser canonizado: llegó en el momento justo, atrajo multitudes, fue hermoso, cantó de manera extraordinaria, bailó como un endemoniado, tuvo una vida desordenada y dramática, y murió pesando 130 kilos, atiborrado de barbitúricos. Fue, es y será El Rey, qué duda cabe.
Con Marlon Brando y James Dean representó a la legión perfecta de antihéroes de la clase trabajadora: levemente cínicos, algo distantes, más amigos de la suficiencia que del esfuerzo y arrolladoramente elegantes. De ascendencia cherokee por parte de su madre, Elvis no sólo fue uno de los pioneros en la cruza entre el rhythm & blues de los negros con el country blanco y el gospel sureño que decantó en el rock and roll, sino que cambió los cánones de la industria.
Con "Heartbreak Hotel", uno de los tantos clásicos de su carrera (es muy recomendable conseguir "Elv1s 30 #1 Hits", un grandes éxitos editado en 2002 en Argentina), llegó a la cima de las listas del pop, el country y el rhythm & blues al mismo tiempo y logró que el 60% de la producción de discos se destinase a los suyos. Aquella explosión, y ésa es quizás una de sus características más notables, no fue "algo del momento"; lejos del sube y baja propio de los tiempos actuales de famas fugaces, el eco de Elvis se mantiene: hoy ya lleva más de 1.000 millones de discos vendidos y su popular e increíble mansión de Graceland sigue siendo visita obligada para miles de turistas cada año.
Pero Presley también adquirió con el tiempo un complejo significado político. Se ha hablado mucho de su perfil reaccionario, del sinuoso camino que lo llevó de la imagen sexualmente provocativa de sus primeras apariciones televisivas a fines de los 50 (en el famoso show de Ed Sullivan decidieron enfocarlo de la cintura para arriba para no correr riesgos con su sugerente pelvis) al aggiornamiento con destino de autoparodia al que lo empujó el oscuro Coronel Tom Parker, el inescrupuloso manager cuya primer maniobra importante fue el pase de Elvis de Sun Records, una de las pocas compañías que rechazaban la distinciones raciales y de género cuando editaba discos, a la mucho más acaudalada y conservadora RCA. Ese primer movimiento de Parker, su ingreso al ejército en 1958 (un 24 de marzo, para los que gustan de las casualidades...) y la muerte de su madre unos meses más tarde, el 14 de agosto, cuando tenía apenas 42 años –la edad a la que murió él mismo, otra casualidad-, de alguna forma fueron las pesadas piedras que sepultaron al Elvis más revolucionario y dieron paso a un personaje mucho más convencional que iniciaría desde entonces un largo derrotero de vaivenes emocionales.
Elvis fue definido en distintos momentos como depresivo, esquizofrénico, melancólico, hiperactivo, histérico, adicto y virulento. "He perdido lo mejor que tenía", declaró a la prensa el día de la muerte de mamá Gladys. Y de allí en más todo fue en pendiente. Parker se ocupó sobre todo de afinar el negocio: en los shows vendía un profuso merchandising que incluía medias, corbatas, gorros y remeras, logró que Frank Sinatra financiara con 125.000 dólares por una aparición televisiva conjunta en la cadena ABC que duró apenas diez minutos y hasta lo acercó al ultraconservador Richard Nixon, con quien Elvis intercambió regalos y conversó sobre la influencia de las drogas en la juventud norteamericana en 1970.
Unos años antes, en el 67, Presley se había casado con Priscilla, con la que tuvo una hija, Lisa Marie Presley, conocida por su agitada vida matrimonial, que la unió (y separó, casi siempre en medio de algún escándalo) al músico Danny Keogh, a Michael Jackson y a Nicolas Cage.
Pero volviendo a la dimensión política de Elvis, hoy, cuando se cumplen 30 años de su dolorosa muerte, impulsada por al insalubre tratamiento al que se sometió con el alcohol y las drogas, también es posible pensar en definirla por oposición: fueron los almidonados anfitriones de la TV, el salvaje biógrafo Albert Goldman y todos y cada uno de los reaccionarios de su país los que se ocuparon de cristalizarlo como "southern white thrash" (basura blanca sureña) o "redneck" (sureño racista de clase baja). Y Elvis fue otra cosa. Ni siquiera, quizás, la encarnación del sueño de la clase trabajadora. Algo mucho mejor que eso: un torbellino de libertad. Y más. Como todos sabemos, Elvis está vivo.
Elvis Presley nació un 8 de enero de 1935, murió cuarenta y dos años más tarde, el 16 de agosto de 1977, y dio todos y cada uno de los pasos para ser canonizado: llegó en el momento justo, atrajo multitudes, fue hermoso, cantó de manera extraordinaria, bailó como un endemoniado, tuvo una vida desordenada y dramática, y murió pesando 130 kilos, atiborrado de barbitúricos. Fue, es y será El Rey, qué duda cabe.
Con Marlon Brando y James Dean representó a la legión perfecta de antihéroes de la clase trabajadora: levemente cínicos, algo distantes, más amigos de la suficiencia que del esfuerzo y arrolladoramente elegantes. De ascendencia cherokee por parte de su madre, Elvis no sólo fue uno de los pioneros en la cruza entre el rhythm & blues de los negros con el country blanco y el gospel sureño que decantó en el rock and roll, sino que cambió los cánones de la industria.
Con "Heartbreak Hotel", uno de los tantos clásicos de su carrera (es muy recomendable conseguir "Elv1s 30 #1 Hits", un grandes éxitos editado en 2002 en Argentina), llegó a la cima de las listas del pop, el country y el rhythm & blues al mismo tiempo y logró que el 60% de la producción de discos se destinase a los suyos. Aquella explosión, y ésa es quizás una de sus características más notables, no fue "algo del momento"; lejos del sube y baja propio de los tiempos actuales de famas fugaces, el eco de Elvis se mantiene: hoy ya lleva más de 1.000 millones de discos vendidos y su popular e increíble mansión de Graceland sigue siendo visita obligada para miles de turistas cada año.
Pero Presley también adquirió con el tiempo un complejo significado político. Se ha hablado mucho de su perfil reaccionario, del sinuoso camino que lo llevó de la imagen sexualmente provocativa de sus primeras apariciones televisivas a fines de los 50 (en el famoso show de Ed Sullivan decidieron enfocarlo de la cintura para arriba para no correr riesgos con su sugerente pelvis) al aggiornamiento con destino de autoparodia al que lo empujó el oscuro Coronel Tom Parker, el inescrupuloso manager cuya primer maniobra importante fue el pase de Elvis de Sun Records, una de las pocas compañías que rechazaban la distinciones raciales y de género cuando editaba discos, a la mucho más acaudalada y conservadora RCA. Ese primer movimiento de Parker, su ingreso al ejército en 1958 (un 24 de marzo, para los que gustan de las casualidades...) y la muerte de su madre unos meses más tarde, el 14 de agosto, cuando tenía apenas 42 años –la edad a la que murió él mismo, otra casualidad-, de alguna forma fueron las pesadas piedras que sepultaron al Elvis más revolucionario y dieron paso a un personaje mucho más convencional que iniciaría desde entonces un largo derrotero de vaivenes emocionales.
Elvis fue definido en distintos momentos como depresivo, esquizofrénico, melancólico, hiperactivo, histérico, adicto y virulento. "He perdido lo mejor que tenía", declaró a la prensa el día de la muerte de mamá Gladys. Y de allí en más todo fue en pendiente. Parker se ocupó sobre todo de afinar el negocio: en los shows vendía un profuso merchandising que incluía medias, corbatas, gorros y remeras, logró que Frank Sinatra financiara con 125.000 dólares por una aparición televisiva conjunta en la cadena ABC que duró apenas diez minutos y hasta lo acercó al ultraconservador Richard Nixon, con quien Elvis intercambió regalos y conversó sobre la influencia de las drogas en la juventud norteamericana en 1970.
Unos años antes, en el 67, Presley se había casado con Priscilla, con la que tuvo una hija, Lisa Marie Presley, conocida por su agitada vida matrimonial, que la unió (y separó, casi siempre en medio de algún escándalo) al músico Danny Keogh, a Michael Jackson y a Nicolas Cage.
Pero volviendo a la dimensión política de Elvis, hoy, cuando se cumplen 30 años de su dolorosa muerte, impulsada por al insalubre tratamiento al que se sometió con el alcohol y las drogas, también es posible pensar en definirla por oposición: fueron los almidonados anfitriones de la TV, el salvaje biógrafo Albert Goldman y todos y cada uno de los reaccionarios de su país los que se ocuparon de cristalizarlo como "southern white thrash" (basura blanca sureña) o "redneck" (sureño racista de clase baja). Y Elvis fue otra cosa. Ni siquiera, quizás, la encarnación del sueño de la clase trabajadora. Algo mucho mejor que eso: un torbellino de libertad. Y más. Como todos sabemos, Elvis está vivo.
jueves, agosto 16, 2007
Programa 18/08/07
Ventajas de grabar el programa, va la lista del sábado que viene en www.lr11.com.ar.
Grisaille (Ghost)
Tonight (Jarvis Cocker)
To Me You Are a Work of Art (Morrissey)
Free Man in Paris (de Joni Mitchell x Sufjan Stevens)
A case of You (de Joni Mitchell x Prince)
Relax (Take It Easy) (Mika)
You Only Tell Me You Love Me When You're Drunk (Pet Shop Boys)
Disco de la semana, "Strawberry Jam", de Animal Collective
Peacebone (¡primer corte!)
For Reverend Green
Suzanne (Leonard Cohen)
Suzanne (Randy Newman)
Viajando (Mister América)
Tu voz se va (Francisco Bochatón)
Black Wave/Bad Vibrations (The Arcadde Fire)
The Jessica Numbers (The New Pornographers)
Rising (DJ Spooky, del tributo a Yoko Ono)
Eight Lines (Howie B.)
Grisaille (Ghost)
Tonight (Jarvis Cocker)
To Me You Are a Work of Art (Morrissey)
Free Man in Paris (de Joni Mitchell x Sufjan Stevens)
A case of You (de Joni Mitchell x Prince)
Relax (Take It Easy) (Mika)
You Only Tell Me You Love Me When You're Drunk (Pet Shop Boys)
Disco de la semana, "Strawberry Jam", de Animal Collective
Peacebone (¡primer corte!)
For Reverend Green
Suzanne (Leonard Cohen)
Suzanne (Randy Newman)
Viajando (Mister América)
Tu voz se va (Francisco Bochatón)
Black Wave/Bad Vibrations (The Arcadde Fire)
The Jessica Numbers (The New Pornographers)
Rising (DJ Spooky, del tributo a Yoko Ono)
Eight Lines (Howie B.)
domingo, agosto 12, 2007
Programa 11/08
Sex Machine (Sly & The Family Stone)
Any Other World (Mika)
Dancer (Queen)
Tears Dry On Their Own (Amy Winehouse)
Felt in Love With A Boy (Joss Stone)
Been There, Done That (Brian Eno & John Cale)
Heaps of Sheeps (Robert Wyatt)
Impossible Germany (Wilco)
Daisy Grace (Big Star)
Del disco "De regreso a Oktubre", de próxima aparición
De esos polvos futuros lodos (tema de Los Redondos x Hernán Heguiabere)
Juegos incompletos (tema de Virus x Los hermanitos Kaiser y su increíble organito que toca solo)
Elvis Presley x 2
Heartbreak Hotel
Are You Lonesome Tonight?
Any Other World (Mika)
Dancer (Queen)
Tears Dry On Their Own (Amy Winehouse)
Felt in Love With A Boy (Joss Stone)
Been There, Done That (Brian Eno & John Cale)
Heaps of Sheeps (Robert Wyatt)
Impossible Germany (Wilco)
Daisy Grace (Big Star)
Del disco "De regreso a Oktubre", de próxima aparición
De esos polvos futuros lodos (tema de Los Redondos x Hernán Heguiabere)
Juegos incompletos (tema de Virus x Los hermanitos Kaiser y su increíble organito que toca solo)
Elvis Presley x 2
Heartbreak Hotel
Are You Lonesome Tonight?
jueves, agosto 09, 2007
Travesti (+ Buenas Noches) en vivo
la grabación del muy buen concierto que dieron la semana pasada, gentileza de la gente de una.radio.com
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