viernes, septiembre 01, 2006

¡Felicitaciones!

Pablo dice:

Sergio di Nucci es de esa clase de amigos que uno puede no ver durante mucho tiempo, pero que cuando se lo encuentra parece que hace dos días que no se lo ve. Lo conocí en un taller que dictaba Norberto Cambiasso, luego trabajé con él en ese disparate conocido como Musimundo.com entre 1999 y 2000, y sus pensamientos delirantes y al mismo tiempo lúcidos siempre fueron de mi agrado, lo mismo que sus aguerridas dotes como futbolista. Hoy me acabo de enterar que ganó este premio, y no puedo no alegrarme al respecto. Espero con ansiedad leer ese libro, y festejar como corresponde el evento en algún restaurant peruano, ceviche de por medio.

miércoles, agosto 23, 2006

Luchando por el metal

Pablo dice:

Acá pueden ver una excelente nota que Julian Cope publicó en The Guardian, explicando porque el heavy metal es la nueva música rock de vanguardia. Enjoy!

lunes, agosto 21, 2006

The Piper se tomó el palo, by Fabián Casas

Dedicado a Santiago Delucchi

"¡No me pasen el teléfono! ¡Protejanmé, protejanmé!" (Mariano Hamilton)

Cuando toqué el cuerpo frío de un amigo en la mesa de disección del hospital, terminó mi adolescencia. Ahora que pienso en esas épocas, recuerdo las tardes de humo en las que paseábamos tratando de comprender el mundo en el que viviríamos. Y una de las cosas que he conservado como esenciales a esa etapa tan extraña, es el miedo que a veces aparecía en torno a nuestras vidas. Vidas, sin embargo, que parecían inmortales.

¿En qué se reflejaba ese miedo? En la obligación de pertenecer a una tribu particular, con su jerga propia y su forma de vestir. Ese miedo también se manifestaba en frases contundentes, juicios demoledores sobre lo que veíamos y escuchábamos. Rápidamente, de este lado del río, nos pusimos de parte de los locos, los delirantes, aquellos de los que se contaban historias fantásticas y que nosotros repetíamos porque, entre otras cosas, no queríamos ser como nuestros padres (todavía no sabíamos, que, a su manera, ellos también estaban rematadamente locos).

Lo cierto es que repetíamos como loros que el beatle revolucionario era Lennon y que Paul, aunque era buen músico, sólo era un conservador. Y que Syd Barrett era el genio de Pink Floyd y Roger Waters, el hombre que lo echó de la banda y convirtió a Floyd en un hit bailable de las noches del Hogar Asturiano (empezaba el ruido del helicóptero de The Wall y las chicas y los chicos saltaban a la pista enardecidos).

Pero ahora no me parece que todo haya ido sólo en una única dirección. La idea del pensamiento paradójico, el mal dentro del bien, la permanencia en la incertidumbre, a veces es agotadora. Es un lugar donde no se puede estar demasiado. Pero es el sitio ideal, ya que donde está el peligro también está la salvación. Pasemos a Syd y Roger (después veremos a Syd y Nancy).

Roger Barrett y Roger Waters tuvieron, en el principio, algunos hechos biográficos parecidos. Sus dos padres murieron cuando eran jóvenes. El de Waters, en la carnicería de la batalla de Anzio; y el de Barret, por una enfermedad. La muerte del padre, su ausencia, fue uno de los motivos líricos de las grandes obras conceptuales de Waters en el Pink Floyd post Barret.

La muerte del padre de Syd parece ser, según cuentan algunos íntimos, una de las muchas causas que llevaron al líder de Floyd a la demencia. Con la mano en el corazón, anoto acá que los temas de Barret solista me parecen hermosos, frescos. Que los singles del primer Floyd que forman parte de su legado (Arnold Layne y See Emily Play) han resistido más el paso del tiempo en cuanto a la lírica que a la música.

The Piper at the Gates of Dawn es un muy buen disco que suena demasiado a la psicodelia beatle. Pero sin la fuerza y la inventiva de Sargent Pepper (y acá veo en lo alto al dedo acusador de mis amigos del barrio diciendo: ¡Pero boludo, Los Beatles le afanaron a Barrett!).

Creo que en esa época estaba surgiendo un magma sonoro en el que todos estaban inmersos. Y uno de sus vectores mas notable era el que formaban Los Beatles. Su influencia se nota hasta en el Floyd post Barrett a través del, en ese entonces, ingeniero Alan Parsons.

Quien después tendría sus minutos de fama siguiendo las pirámides de Dark Side y los discos conceptuales de ciencia ficción, algo con lo que los Floyd se hubieran engolosinado de no ser por la caída a la tierra de las preocupaciones líricas de Waters.

Lo cierto es que Sargent Pepper es un clásico y Piper parece su hermano menor. Un hermano menor muy volado, de esos que terminan preocupando a los padres por la manera de quedarse mirando el techo cuando están en la mesa. Ambos discos, terminan con una señal sonora repetitiva e insoportable. Que sólo pueden entender los perros (me pasa algo curioso, si estoy estimulado con hierba o ácido, Piper se vuelve un disco extraordinario; Sargent Pepper, en cambio, es un ácido). (1)

Bien, sobre gustos no hay nada escrito. Pero, volviendo con la polarización Menotti - Bilardo, ¿por qué a veces me parece la condena a Waters como algo demasiado mecánico, como un lugar común de chico malo independiente? Floyd sin Barrett, ¿desapareció? Más bien mutó hasta hallar su verdadera ontología. Si en ese momento hubieran dejado de tocar, si no hubiesen superado su deserción, hoy tal vez serían una banda de híperculto citada de vez en cuando.

Pero yo creo que hasta la longevidad del mito de Syd se debe a que Floyd no sólo no se bajó del carro, sino que compuso varios de los grandes discos de la música rock. Muchos de los cuales tienen el motivo recurrente de la historia de Syd. Y, dicho sea de paso, con gran poesía de Waters, como en Whish you Where Here.

Hay bandas que cuando pierden a su líder carismático, al toque se convierten en banda de homenaje al estilo de los Danger Four. Pero Pink Floyd cambió de piel y después de algunas vueltas por el espacio sideral, peló Dark Side of The Moon. Un disco que tiene, entre otras cosas, esta letra: “Run, rabbit run/ Dig that hole, forget the sun,/ and when at last the work is done/ don´t sit down it´s time to start another one/ For long you live and higth you fly/ But only if you ride the tide/ and balanced on the biggest wave/ You race towards an early grave”. En estos versos está más concentrado el golpe del paso del tiempo que en Los Cuatro Cuartetos de T.S. Eliot.

Antes de terminar, permítanme unas palabras más en defensa del Pink Floyd post Barrett. Floyd nació como un grupo psicodélico, un desprendimiento de la mente de El Lunático. "Los primeros en el espacio" era uno de los slogans de campaña de esa época. Lo cierto es que Waters puso el manubrio de la nave espacial rumbo al centro del cerebro de Barrett y de todos nosotros. Fanático de Odisea 2001, de Stanley Kubrick (Waters quería hacer la banda sonora de esa película), comprendió que el viaje espacial -como lo muestra el final del film- no es hacia afuera, sino hacia dentro.

Al igual que en una muñeca rusa, el hombre está encerrado en la Tierra, que está encerrada en el universo, que está encerrado en el cerebro del hombre. Pedazos de eternidad insondable todavía virgen se mueven entre la corteza cerebral. E ir hacia el centro de nuestros problemas implicaba también una vuelta por las miserias humanas, el dinero, la envidia, la codicia.

Así que ¡welcome to the machine, my son!. Y más luces y más parafernalia, estadios inmensos y cerdos volando. Todo esto culminó en la remera de Johny Rotten con la inscripción: "Odio a Pink Floyd". El feroz desempleo, la falta de oportunidades, el transatlántico de lujo en que se había convertido el rock (con su Titanic especial, el rock sinfónico), parecen haber sido las fuerzas que sacaron a las calles a los punks. Pero (y acá vuelvo a ver el dedo acusador), el punk me parece una mierda.

Como ciertos populismos, es un movimiento que tiene una lógica y hasta una justificación, pero termina siendo un movimiento fascista sostenido por el odio. Y el odio no me parece un sentimiento muy interesante. ¿Por qué el punk es menos punk que lo que su nombre promete? ¿Por qué me parece más una cirugía estética premeditada del negocio musical que algo espontáneo del espíritu de la época? ¿Por qué, por lo general, me resulta más punk la gente común con determinadas actitudes que los punk programáticos con sus tajos medidos en los pantalones? Lo que murmura Driscoll, el portero de Abbey Road en el final de Dark Side (no hay un lado oscuro de la luna, en realidad, la verdad es que toda ella es oscura), me parece mucho más inquietante que lo que grita Rotten saltando como un imbécil diciendo que la Reina se la come (¿no lo sabías?) y que no hay futuro.

Syd Barrett tomaba ácidos y formó parte del verano del amor, Syd Vicious era un nazi hijo de puta que terminó matando a puñaladas a su novia. El grupo que Syd Barret comandó cambió -junto a muchos otros- la sensibilidad del siglo XX. Los Sex Pistols -camisas negras digitadas por Malcom Mc Laren- fueron un remedio homeopático conservador y su música me parece francamente insoportable. Y quizá esta cualidad sea su costado más verdadero: formaron parte de una vanguardia -como todas ellas- donde era insoportable estar mucho tiempo.

Al igual que el nazismo, tenían los días contados porque pretendían destruir todo lo que no fuera punk (claro que sus dardos apuntaban más a Pink Floyd que a cargarse al primer ministro). Y en el caso de que se quisieran cargar al primer ministro, ¿qué mejor cosa le puede pasar a un dirigente político que la masa que intente enfrentarlo pretenda que no hay futuro?

Los árabes y los israelíes fundamentalistas nos están dando otra lección de este tipo de punk: su única consigna es odiar al que es distinto ( el problema acá es que si esto sigue, los días contados los tenemos todos). Cuando en realidad lo único interesante pasa cuando la gente se cruza, las culturas se mezclan, y se cruzan los cables, como se cruzaron en el cerebro de aquel hombre que se apartó de toda la rosca para pintar y hablar con su madre, en un sótano inglés. Que Dios lo bendiga. El fue un punk de Dios. (2)

(1) Chicos, no repitan lo que hacen los titanes en su casa, ¡se pueden lastimar!
(2) Vivimos en una sociedad que considera loco al apartado, al que se baja del juego. Al que no es como Tinelli.

domingo, agosto 20, 2006

Programa 18-08

I don´t feel like dancing (Scissor Sisters, new!)
Idiot Crowd (Punx Soundcheck w/Boy George)

The Gentry Cove (Dirty Pretty Things)
Redondo Beach (Morrissey)

Police & Thieves (Junior Murvin)
Never Stomp (Brian Eno, new!)

Disco de la semana “Todo lo solido se desvanece en el aire” de Gabo
El agua sabe
Si es hombre

Lady (Regina Spektor)
If I could make you change your mind (Terry Callier)

But I did not (Howe Gelb)
Red right hand (Giant Sand)

No fit state (Hot chip)
Hot Lava (Kudu)

Darling I need you (John Cale)
Ride Sally Ride (Lou Reed, en vivo)

We’re so cool (Au Pairs)
Ella vendra (Don Cornelio y La Zona)

Sleeping around (Sonic Youth)

viernes, agosto 18, 2006

Fragmento

Pablo dice:

Les dejo este excepcional fragmento de Parecía un paraíso, la última novela que publicó en vida John Cheever. Enjoy!

"La época sobre la cual escribo es un momento de nuestra historia en el que las filas, o colas, habían sido seriamente puestas a prueba por la automatización, especialmente en los Bancos. A través de avisos en los periódicos, en la televisión y por correo, se instaba a los clientes a hacer sus depósitos y retiros insertando tarjetas en máquinas automáticas, pero todavía había suficientes hombres y mujeres que perdían sus tarjetas o que se sentían tan solitarios como para ir a formar una fila amistosa en una ventanilla de Banco y sonreírle al cajero. Pertenecían a aquella generación que suponía que también había una fila a las puertas del cielo. En las filas se notaba una fuerza de cambio, pero no mayor que el que se podía notar en un aeropuerto un día o dos después de una aumento en las tarifas a Roma o San Francisco. En el aire reververaba una música casual y suave".

domingo, agosto 13, 2006

Programa 11/08/06

Hush Boy (Basement Jaxx)
The Sweetest Girl (Scritti Politti)

Till the Christ come back (Bill Fay)
What’s It Gonna Be (Neil Diamond)

Smalltown Boy (André Herman Düne)
Being Boring (David J.)

Sueño otoñal (Eduardo Mateo)
Somos eras era (Idem)

Once In A Lifetime -Tokyo 1981- (Talking Heads)
Nothing But Green Lights (Tom Vek)

Lloyd, I’m Ready To Be Heartbroken (Camera Obscura)
Are You Ready To Be Heartbroken? (Lloyd Cole & The Commotions)

Show en vivo de Zort
Paso a la vida
Gritito
Eva

Pasto naranja (María Fernanda Aldana)

domingo, agosto 06, 2006

Programa 05-08

Smoke Bubbles (Basement jaxx)
Hush boy (idem)

A home is not a motel (Arthur Lee)
Comedy (Shack)

John Henry (Bruce Springsteen)
Poddy Mac Corley (Shane McGowan)

Too much information (The Police)
Till the end of the day (The Kinks)

Skip divided (Thom Yorke)
Bitterness (Mark Eitzel)

Tribulations (LCD Soundsystem)
The pioneers (Bloc Party)

Riot Van (The Artic Monkeys)
Can't stand it (Pete Doherty)

Entrevista y minirecital de Doris
Asi
Le Bon Vivant
Dia Nublado
Viejita

The man in the station (John Martyn)

domingo, julio 30, 2006

Programa 29-07

Screaming at a Wall (Minor Threat)
Circles (Dag Nasty)

Presentación del disco Bring it back, de Mates of State
Think Long
Fraud in the 80

Jenny Again (Tunng)
Paperhead (King Biscuit Time)

Crosseyed and painless (Talking Heads, en vivo, Tokio '81)
Madmen (Señor Coconut con Harumi Hosono de YMO)

Dolls (Sweet Rock and Roll) (Primal Scream)
Street Fighting Man (The Rolling Stones)

Disco de la semana We are the Pipettes (The Pipettes)
Pull Shapes
Tell me what you want

Then He Kissed Me (Moe Tucker)
The Forest Green (Yo La Tengo)

Entrevista a Juan Ravioli y presentación en vivo de temas de su disco "Album para la juventud Vol. 1"
No estamos lejos
Desatando nudos
Despedida
Maldición

martes, julio 25, 2006

Waiting for the mundial (Epílogo), by Fabián Casas

El tema de si se le debió entregar el Balón de Oro o no a Zinedine Zidane sigue dando tela para cortar. Hace unos días leí en un diario una sesuda nota de Claudio Tamburrini, quien se acreditaba como filósofo del deporte. La nota me dejó perplejo por varios motivos: primero, porque me confirmó la sospecha de que a veces la educación especializada no sirve para nada. ¿Qué planteaba Tamburrini? Primero se preguntaba si Zidane había hecho suficiente mérito como apara recibir el Balón de Oro de la FIFA. En la nota concluía que no, ya que, decía, "en mi opinión la reacción de Zidane denota la ausencia de ciertas virtudes fundamentales en un deportista".

Después citaba a Aristóteles y su bendita Etica, donde el filósofo helénico dice que "el ciudadano virtuoso debe encontrar el justo equilibrio entre dos estados deficientes, el punto medio entre la ira y la indolencia". Tamburrini remataba: "Zidane ha demostrado con su reacción carecer de esa excelencia de carácter que nos permite reaccionar ante afrentas humillantes mostrando tranquilidad de espíritu".

También, sobre el final de la nota, Tamburrini remarcaba que el hecho de que Zidane no le haya pegado el cabezazo en la cara al italiano lo complicaba aún más: "Aparentemente no intentó lastimarlo, pero no quiso dejar de hacer notar que no estaba dispuesto a tolerar ese tipo de afrentas. En un sentido, la elección de una forma de agresión más leve habla a favor de Zidane. Pero en otro sentido lo condena aún más, porque demuestra que, lejos de reaccionar instintivamente a una provocación, estaba en condiciones de controlar sus reacciones". Al final de la nota, Tamburrini propone quitarle el Balón de Oro a Zidane y dárselo a Cannavaro, por su actuación sobresaliente en la última línea de Italia.

Vamos de a una y al ras del piso. Por un lado no hay que olvidar que el filósofo (Aristóteles) que pedía esa excelencia de carácter vivía en una sociedad (al igual que la nuestra) que permitía la esclavitud humana. Por otra parte, llama la atención que alguien que se rige por tan nobles propósitos morales cuando hace una análisis (Tamburrini) pueda estar de acuerdo con un premio pedorro que entrega FIFA como lo es el del Balón de Oro ¿A quién carajo le importa el Balón de Oro? ¿Quién puede tomar en serio un premio como El Balón de Oro?

Segundo: el cabezazo de Zidane fue notable por muchos motivos (y quizás ya forma parte de una de las grandes escenas del Mundial, como cualquier jugada maravillosa). Lo que primero llamó la atención es que no fue un golpe artero, de esos que se pegan y que enseguida se disimulan para que el árbitro no lo pueda ver. No, Zid Vicious se tomó su tiempo, pegó en el pecho y se quedó mirando al jugador italiano cuando éste estaba en el piso, como reafirmando su actitud.

Zidane no salió del lugar del hecho, no le dio vergüenza ni lo turbó, estaba haciendo lo que quería hacer en ese momento. ¿La magnitud del insulto? No creo que eso haya sido tan importante. Lo que creo que se refleja en ese golpe es la sensación de que a veces, aunque uno juegue mejor y con hidalguía, no es suficiente para superar a una máquina aceitada que juega, básicamente a no perder, como lo hizo Italia.

Esa impotencia es un poco la madre de ese cabezazo en el pecho. Lo que Zidane le enseñó al mundo fue que era, básicamente, un ser humano. Y no un fantoche que anda por ahí haciendo propagandas para que la juventud no se drogue. También mostró, a lo largo del torneo, que es un extraordinario jugador que tiene el plus de aparecer cuando se lo necesita. Como los gladiadores romanos, puede decir, cuando entra a la cancha: ¡Firmes y dignos!

Y, como diría Chilavert, aparte otra cosa: quedó claro que si Zidane se hubiera regido por la lógica, seguro no hubiera metido ese cabezazo, pero posiblemente tampoco hubiera hecho muchas de las jugadas más gloriosas de este Mundial. No, si hubiera seguido la lógica, hubiera hecho lo que hizo Abbandonancieri, quién sopesó que, golpeado como estaba, era mejor para Argentina bajarse del arco para no perjudicar al equipo. Y terminó siendo todo lo contrario. Zidane, como jugador, es lo que es precisamente porque no hace las cosas que se esperan que haga. Como ese hermoso cabezazo pegado justo en ese lugar donde muchos otros jugadores necesitan una bolsa de agua caliente.

domingo, julio 23, 2006

Programa 22 / 07

Inside & Out (Feist)
Theresa Green (Barry Adamson)

When No One Cares (Junior Boys)
The Boom Boom Bap (Scritti Politti)

Teachers (Jay Jay Johanson)
Self destruction (Shelley-Devoto)

Bolero Blues (Chico Buarque)
Pelo tempo que durar (Marisa Monte)

Entrevista con Daniel Melero
La pagina que mencionó: http://danielmelero.net/pandoramica/index.htm

Leave me alone (Ellen Allien & Apparat)
Empty (Richard Davies)

Mirror images (Van der Graaf Generator)
Alifib (Robert Wyatt)

jueves, julio 20, 2006

From MDQ (parte IV)

Pablo dice:

Gran parte de mis buenos recuerdos de esta ciudad se relacionan con las motos, ya que muchos de mis amigos poseen aquí esa clase de rodados: Franco y su Honda grandota, y ahora Marisita y su scooter. Recorrer Mardel en moto es una experiencia genial, y ayer dimos con Marisita una gran vuelta hasta caer en lo de La Rubia para un pantagruélico asado pre Día del Amigo.

Ultimo día aquí (salgo mañana por la mañana para Bs As) y va el reporte de discos + libros. La mejor libreria, la más grande, es El Atril, que está en la Diagonal Pueyrredón, pasando la peatonal. Allí hay muchos ejemplares del Expreso Imaginario, una bio de Grateful Dead a $ 12, y mucho más. Otra buena librería, con café incluido, está en San Luis, poco antes de San Martín, con un libro en castellano... ¡de Lydia Lunch! La que ya mencioné en Alem, una que está por el Boulevard Marítimo pasando el Casino de la vereda de enfrente... La verdad es que un tour a por libros acá es perfecto.

En cuanto a disquerías, recomiendo dos: una que está en San Luis y San Martín llamada AGB (discos de catálogo baratos), y una que está en la Galería San Martín (Peatonal y Sta Fe, la galería tiene salida por San Martín y por Luro). Allí hay buenos bootlegs de Zepp, Dylan, Hammill y dos gemas: Pescado Rabioso en vivo en Canal 11 e Invisible en vivo en 1974 presentado su 1er disco, además de buenos comics.

Los dejo con esta letra de Neil para conmemorar el día de hoy. ¡Salud!

One of these days,
I'm gonna sit down
and write a long letter
To all the good friends I've known
And I'm gonna try
And thank them all
for the good times together.
Though so apart we've grown.

One of these days,
I'm gonna sit down
and write a long letter
To all the good friends I've known
One of these days,
one of these days,
one of these days,
And it won't be long, it won't be long.

And I'm gonna thank,
That old country fiddler
And all those rough boys
Who play that rock 'n' roll
I never tried to burn any bridges
Though I know I let some good things go.

One of these days,
I'm gonna sit down
and write a long letter
To all the good friends I've known
One of these days,
one of these days,
one of these days,
And it won't be long, it won't be long.

From down in L.A.
All the way to Nashville,
From New York City
To my Canadian prairie home
My friends are scattered
Like leaves from an old maple.
Some are weak, some are strong.

One of these days,
I'm gonna sit down
and write a long letter
To all the good friends I've known
One of these days,
one of these days,
one of these days,
And it won't be long, it won't be long.

One of these days,
one of these days,
one of these days,
And it won't be long, it won't be long.

miércoles, julio 19, 2006

From MDQ (Parte III)

Pablo dice:

¡Bueno, bueno, como ha pegado el tema gastronomía! Ayer me dediqué a full, y confirmé que todo sigue como siempre: el café de La Boston bien cargado levanta hasta a un muerto; Quilmes, pese a estar cerrada su parte de arriba (sólo abre de jueves a domingo al mediodía) reafirmó sus pergaminos con unas lentejas a la española bien picantes regadas por un Vasco Viejo de la casa; y la cervecería Baviera (recomendación del Colo Damore) la descose con su promo de martes y jueves: cerveza tirada free con la comida. En mi caso, unas salchichas Baviera (rellenas con panceta y queso) acompañadas de uno de los mejores chucruts que recuerdo (hecho que me lleva a pensar que debo volver a Hermmanns, ya sea por eso o por sus históricas costillitas de cerdo a la riojana). Me debo una visita a Puerto Gallego por una parrillada de mariscos, que realizaré antes de mi partida.

Los amigos están tan bien como uno suponía (salvo Franco Guassardo, quien se encuentra missing in action). La Rubia Alejandro y El Oso Vitalli armaron un proyecto electro pop llamado Awa, que ensaya en el lugar más infecto del universo: la Vinoteca Perrier. Un tugurio con un olor a humedad imbancable (el mismo que hace 6 años atras, por lo menos), regenteado por un ser que responde al apodo de Nube. Nube es una suerte de cowboy marítimo: un tipo que cree que vive en Kentucky, pero en una Kentucky bañada por el océano. En los "camarines" de la Vinoteca, entre medio de todos los graffitis de todas las bandas que pasaron por ahí (desde El Otro Yo hasta el más remoto combo marplanauta) se puede ver uno que dice "Oklahoma", en homenaje a una mítica agrupación (un power trío, para ser más específicos) que ensayó todo un verano en el desaparecido Kaburé regentado por Daniel Lopez Quiroga, mitad del duo Mellonta Tauta. Hoy comeremos un asado, para anticipar los festejos por el día del amigo.

Casi casi terminando El faro de PD James, y lo de siempre: sus novelas son aquellas que uno no quiere que finalicen. Mañana, el demorado reporte de disquerías y librerías. Vasos y besos para todos.

martes, julio 18, 2006

From MDQ (Parte II)

Pablo dice:

Ayer por la mañana cumplí uno de mis rituales inevitables cada vez que visito esta ciudad: la caminata, por la costanera, desde el centro a Playa Grande. Si bien la ciudad está hermosa, hay ciertos lugares (por Playa Chica y Cabo Corrientes) en los que la roca que bordea el mar esta rota, como si hubiese habido alguna clase de choque automovilístico. Al llegar a Playa Grande, antes de subir a Alem a beber un rico café (y antes de chequear, con sumo orgullo, que en una librería ubicada en esa calle queda sólo un ejemplar de Los Lemmings de Fabián Casla, "un libro que salió bastante", según el dueño del lugar) bajé al mar, y pude observar como la ciudad se recortaba frente mío vacía, como si fuese una maqueta.

Hoy el día amaneció gris, y el frescor marítimo se siente, pero no molesta en lo más mínimo. El plan para hoy es casi perfecto: café en La Boston en breve para seguir con la Sra. PD James, almuerzo en Quilmes, siesta y cena en Baviera, esto último espero que con La Rubia Alejandro (sic) + El Oso Vitalli + Marisita (mis afectos más cercanos acá). Hice recorrida de librerías y discos, pero ya se los contaré (en cuanto a lo gastronómico, las hamburguesas y los churros de Manolo siguen siendo imbatibles). Stay in tune.

lunes, julio 17, 2006

From MDQ (Parte I)

Pablo dice:

Creo que muchos de nosostros fantaseamos con retirarnos en algún momento, o tomarnos un año sabático. En ese caso, no dudaría en venirme a vivir a Mar del Plata. Esta es una ciudad que amo: está el mar, tengo muy buenos amigos/as, hay buenos restaurantes y cafés, también buenas librerías y disquerías, y en invierno posee una magia única. Ayer a la noche caminaba bajo la garúa hacia el Club Quilmes (su restaurant está cerrado domingo por la noche y lunes, y yo no lo sabía: shit) y el reflejo de los coches por la Av. Luro sumado al frescor marítimo daban como resultado una ciudad en la que cualquier historia podía pasar. Volví al hotel, y El Faro (nuevo libro de la extraordinaria PD James, que suena por momentos -Dios no lo permita- a una pronta despedida del detective poeta Adam Dagliesh) me terminó de sumergir en aguas bien conocidas. Una vez más en mi vida, estoy atrapado por el placer que me causa estar aquí.

domingo, julio 16, 2006

Programa especial: Syd Barrett

Arnold Layne (Pink Floyd)
See Emily play (Pink Floyd)

Bike (Pink Floyd)
Lucifer Sam (Love & Rockets)

A Star too far (Lyllaby for Syd Barrett) (Psychic TV)
I know where Syd Barrett Lives (Television Personalities)

Jugband blues (Pink Floyd)
No good trying (Syd Barrett)

Octopus (SB)
Clouds & Jugglers (SB)

Vegetable man (The Jesus & Mary Chain)
Opel (Flaming Lips)

Efervescent elephant (SB)
Gigolo Aunt (SB)

Two of a kind (SB)
Dominoes (SB)

Terrapin (Marc & The Mambas)
Dark Globe (REM)
See Emily play (David Bowie)

viernes, julio 14, 2006

Especial Syd Barret

Este sábado, a las 22, en Mal Elemento.

Remember when you were young,
You shone like the sun.
Shine on you crazy diamond.
Now there's a look in your eyes,
Like black holes in the sky.
Shine on you crazy diamond.
You were caught on the crossfire
Of childhood and stardom,
Blown on the steel breeze.
Come on you target for faraway laughter,
Come on you stranger, you legend,
you martyr, and shine!

You reached for the secret too soon,
You cried for the moon.
Shine on you crazy diamond.
Threatened by shadows at night,
And exposed in the light.
Shine on you crazy diamond.
Well you wore out your welcome
With random precision,
Rode on the steel breeze.
Come on you raver, you seer of visions,
Come on you painter, you piper,
you prisoner, and shine!


Nobody knows where you are,
How near or how far.
Shine on you crazy diamond.
Pile on many more layers
And I'll be joining you there.
Shine on you crazy diamond.
And we'll bask in the shadow
Of yesterday's triumph,
And sail on the steel breeze.
Come on you boy child,
You winner and loser,
Come on you miner for truth
and delusion, and shine!

martes, julio 11, 2006

Zinedine Zidown, by Fabián Casas

Siempre me llamó la atención Zinedine Zidane. Desde que supe de él por primera vez en aquel mundial francés que el equipo galo se llevó en la final con dos goles suyos. Me llamaba la atención su cara extraña, muestra de una cruza entre razas diferentes. Me llamaba la atención que no se emprolijara la pelada, que se dejara una especie de calvicie tipo monje porque, probablemente, a Zidane, le importara un carajo lo que pensaran de su aspecto fìsico. Me llamaba la atención la juguetona libertad de sus padres al ponerle un nombre aliterado: Zinedine Zidane. Me llamó la atención que le pusiera a uno de sus hijos el nombre Enzo, porque, según lo dijo él, admiraba mucho a Francescoli, el crack uruguayo al que solía ir a ver jugar cuando la rompía en Francia. Es un lugar común del periodismo deportivo decir que de los que salen segundos no se acuerda nadie. La Holanda de Cruyff da por tierra con este axioma. Creo que la función de ciertos monstruos es la de liquidar el lugar común, la frase estereotipada, el cliché. La Copa del Mundo de Alemania tuvo un solo ganador: Zinedine Zidane. Hasta en el momento en el que se convirtió en Zinedine Zidown y rifó el campeonato con un cabezazo certero, hasta en ese momento, tuvo algo glorioso. Como si fuera el líder de la Pandilla Salvaje y decidiera quemar las naves, prefiriendo morir antes que envejecer.

domingo, julio 09, 2006

Programa 08-07

Johnny Rooke (Elliott Brood)
Anodine (Uncle Tupelo)

Disco de la semana So, this is goodbye de los Junior Boys
Double Shadow
The Equalizer

Otro disco nuevo: Peeping Tom (nuevo grupo de Mike Patton)
Sucker (w/Norah Jones)
Caipirinha (w/Bebel Gilberto)

Most of all (Morgain Geist w/Jemery Greenspan)
You don`t know me (Closer Musik)

When the day is short (Martha Wainwright)
Little Sister (Rufus Wainwright)

Entrevista y minirecital en vivo de Diego Vainer
Aliento
Social

sábado, julio 08, 2006

miércoles, julio 05, 2006

Apuntes sobre el Mundial

* Vi una buena parte de los partidos, los que pude, en realidad, y la verdad es que ninguno me pareció extraordinario. No sé si el tiempo hace que veamos todo lo pasado como necesariamente mejor (la nostalgia es, entre los futboleros, moneda corriente, lo admito). ¿Alguien recuerda Alemania-Francia del 82? ¿Hubo algún partido así en este Mundial? Creo que no, a pesar de que Francia-Brasil no estuvo mal, y de que Zidane haya jugado muy bien ese día. Creo que, de todos modos, el fútbol ha desmejorado: romperla, lo que es romperla, fue lo de Maradona con los ingleses en el 86. Zidane, un jugador excelente con el que me emocioné el otro día cuando casi todo el estadio lo aplaudió de pie, no jugó a ese nivel, no me jodan. El nivel de exigencia de espectadores y ni hablar de los periodistas –que ven "un encuentro apasionante" cada cinco minutos- ha variado, y para peor. Que se juega a otra cosa ya lo sabemos; en todo caso esa otra cosa es menos atractiva para los sentidos.


* En ese marco, se produjo el despellejamiento de Riquelme, un jugador extraordinario, un lujo para la vista, alguien que realmente juega a otra cosa. Me gustaría saber qué hacen los que hoy critican a Riquelme cuando les tirás una pelota. Yo creo que la agarran con la mano. ¿Es necesario haber jugado (de una manera decente) para hablar de fútbol? La verdad, muchas veces, casi siempre, pienso que sí. Si jugás al fútbol, te gusta Riquelme, no hay vueltas. Y lo querés siempre en tu equipo. Sólo alguien que se sienta a verlo por la tele y le pega con los tobillos puede hablar de Heinze como jugador de fútbol. Coincido con el análisis de Quintín que citó Pablo en su post anterior.


* Justamente con Riquelme está relacionado mi máximo reproche a Pekerman. No sé cuántos técnicos hubiesen depositado la confianza que él depositó en el 10 para que sea el conductor casi exclusivo de la Selección (algo que nunca me pareció lo más adecuado; siempre es bueno tener una alternativa en ese rol dentro de la cancha). En uno de los momentos más importantes de este proceso (un partido decisivo) decidió sacarlo, sin excusas relevantes (que le pidió que “meta más”, que no asumía el rol de conductor plenamente, que lo veía cansado...). Ballack terminó adentro de la cancha casi paralítico... Ahí hubo una diferencia entre Pekerman y Klinsmann. Uno bancó a su jugador emblemático y el otro no. La entrada de Cambiasso tuvo que ver con un cagazo injustificado. Hasta ese momento, Alemania no había generado nada para inquietarnos y la mejor manera de defendernos era poner a Messi por Crespo para hacer el segundo. Por otra parte, ya es intolerable esto que en el fútbol moderno -un invento de los periodistas deportivos- todos tienen que hacer todo (éste es el invento, más que el fútbol moderno, que es una obviedad: sí se juega distinto, como el cine es distinto, los autos son distintos. etc., con el paso de los años). Riquelme está para poner pases de gol, pisarla, patear tiros libres y penales y divertirnos. Que marquen Mascherano, Ayala, Coloccini...


* Lo de Heinze, a propósito, es una confirmación. Confirmamos que es insólito que un burro de ese tamaño juegue en la Selección. Un típico invento del DT, algo que ocurre sin excepciones (Menotti llevó a Valencia en el 82; Bilardo fue el máximo inventor de ls hiatoria del fútbol argentino –Dezotti, Monzón, Lorenzo, etc., jugando una final mundialista-; Bielsa lo tuvo a Facundo Quiroga y de hecho inventó a Heinze...-). Curiosamente, Pekerman no parecía un técnico caprichoso: casi todos los que todo el mundo decía que tenían que estar, estuvieron. Sin embargo, cuando repasamos, no estuvo Agüero y sí Cruz; Ustari fue tercer arquero y entró un metrosexual con cara de pánico que tuvo 100 x 100 de efectividad (todo lo que fue al arco, incluido los penales, terminó adentro); Milito la rompió en España todo el año y cuando le tocó jugar en el Mundial y quedó fuera del equipo titular de todos modos... ¿Y Messi? ¿Cruz, otra vez, es mejor que Castromán?


* Ghana fue uno de los equipos que me causaron placer ver jugar. Todos tienen buen manejo de la pelota, siempre juegan contra el piso y no llegaron más lejos por tener poca suerte y una jauría de referís bomberos (además del error fatal del DT de salir a jugar con el off side ante Brasil, que igual se comió un zaino considerable con los africanos). A mí me importa divertirme. Si se gana, mejor. Pero la verdad, cuando un equipo gana a mí no me dan nada, así que no termino de entender esa furia enloquecida por los resultados. Que gane el que juega mejor. Ghana debería estar en la final.


* Así como recomiendo su nota sobre Riquelme, disiento con Quintín (cuya cobertura fue la más civilizada y sensata del Mundial para mi gusto) sobre Maradona DT. Es más, ruego que no ocurra. Si Maradona quiere jugar de nuevo, todo bien (es un marciano al que debería permitírsele todo en ese punto), pero siendo DT lo que nos asegura es: Caritos Fren de ayudante, Dalma y Yanina en los vestuarios, Claudia manejando los negocios de la Selección, discusiones con todos los colores con todos los árbitros (recordemos la etapa Mandiyú), Verón y Kili González de titulares, Lalo de ayudante de algo, Suar en las tribunas, payasadas a granel, en fin... No, por favor.


* No sé quién debe ser el técnico. Pero con Agüero, Messi, Gago, Tevez, Belluschi, Saviola, Mascherano, etc. no nos debería ir mal. Está claro que, lejos del exitismo, este Mundial era para ganarlo (viendo Italia – Alemania me convencí áun más). Lo perdimos por un error del Hombre Peker. No lo condena ni mucho menos, pero la cagada la hizo (Lippi vio el partido de Argentina y aplicó la lógica: lo salió a buscar en el alargue porque se dio cuenta de que los alemanes son unos muertos; con un cuarto de esa audacia, lo hubiésemos ganado. Pekerman traicionó sus convicciones, se quiso cuidar, y así le fue). Ah, y me me parece increíble que haya gente que siga diciendo "y bueno, con el resultado puesto cualquiera opina". Es lo mismo que me digan "vos hacés la crítica con la película terminada". Y sí, ¿qué mierda quiren que haga? En vez de discutir para progresar, la mayor parte de la gente está sacando cálculos sobre lo que otro dijo hace un mes, a quién defendía y "ahí tenés a ese muerto que vos querías en el equipo", etc. Que se vayan a cagar...

Al menos ya no tenemos que lidiar con vectores.

martes, julio 04, 2006

El karma del falso ratón: el loser más grande de la historia del fútbol argentino

Pablo dice:

Hace poco menos de una semana de aquel fatídico viernes, y tengo solamente un cuestionamiento al Hombre Peker, que no es Riquelme (salvo en el último partido y en el amistoso contra Holanda, el mejor jugador argentino por escándalo, excepto para los obtusos que piensan que al fútbol se juega siempre a la velocidad de la luz. Si hay una enseñanza que nos dejó el 6 a 0 es que la lentitud es la gran virtud del fútbol argento, y mucho más después de que el hombre que le hablaba a los jugadores sobre “vectorización” y le hacía jugar a sus players a los pedos -“precisión en velocidad” era su eslogan- nos hizo volvernos en 1era ronda en 2002). Mi objeción es la inclusión en el seleccionado de Roberto Ayala. Hombre Peker, una de dos: o Ayala es un tipo con un karma fuera de lo ordinario, o es el perdedor más grande de la historia del fútbol de nuestro país. De cualquiera de las dos formas, una persona así no puede ser parte de un combinado que quiere ser campeón del mundo.

Repasemos: en 1998 se morfó el amague del gran Dennis Bergkham, y quedamos afuera de la Copa del Mundo de Francia. En 2002... ¡se lesionó en el precalentamiento antes del partido con Nigeria, y no pudo jugar en Corea / Japón! ( más loser que eso, imposible). Y ahora, cuando venía jugando en un nivel más que bueno, cuando tenía todo para estar en el 11 ideal tras la obtención de la Copa, cuando tenía todo para taparme la boca tras un golazo (pase maravilloso de Román que nadie destacó), va y yerra ese fucking penal... Un tipo que tiene unas condiciones naturales bárbaras para su puesto, una vez más, nos deja afuera de un Mundial. Otra eterna promesa más, y van (la otra promesa, Mascherano, brilla con México cuando Riquelme se tira atrás y termina jugando de 5). Por suerte, si hay un poco de justicia en este mundo, Ayala nunca más vestirá la celeste y blanca. Tras lo que espero que haya sido su último partido, se dará el retiro del último de los emblemas de Daniel Passarella (ex facho, ahora abanderado de los derechos humanos). El último de los jugadores de una camada que hizo que muchos odiemos, por allá por 1998, a la Selección. Parafraseando a FM Horizonte, una nueva era comienza. Chau Ayala, no te extrañaré.

PS:
Excelente nota de Quintín sobre Riquelme Enjoy!

lunes, julio 03, 2006

Waiting for the mundial (parte 6), by Fabián Casas

UN TAXISTA LLAMADO DESEO

¿Pero deseo de qué? El final del Mundial para los argentinos, para esa extraña gente que suele llamarse a sí misma argentina y que reinvindica la bandera nacional, el himno y nuestra superioridad por sobre todas las razas de la tierra, llegó por la vía de los penales en manos de los hombres del Tercer Reich. Y como corolario de esta gesta que va a repertirse dentro de cuatro años (otra vez dentro de exactamente cuatro años, con esa repetición letal de los casamientos -primero el plato frío, baile, después el plato caliente, baile, después a arrojar la cinta, baile, después la mesa de postres, baile, después el carnaval carioca, baile...). Pero bueno, siamo fuori, y quedan en el papel estas notas al pie de atleta:

Uno. Alemania le tenía terror a Argentina. Eso era notable. Pero llega el punctum (como diría mi amigo Gambarotta) del partido: la lesión de Abbondanzieri. ¿Qué hace Pekerman, el tachero? Lo cambia por el arquero suplente que, no me cabe duda, no atajó nunca nada en su vida. ¿Qué tendría que haber hecho? Tendría que haber sacado a Abbondanzieri y puesto en su lugar a Messi ¡Y jugar sin arquero! ¡De una! A esa altura los alemanes perdían deportivamente; ese cambio -un arquero por un delantero- los hubiera acabado psicológicamente. El arco, de siete metros, se les hubiera convertido en la cueva de Jerry, el ratoncito. Y ya no hubieran podido ni levantar las piernas del terror. En cambio, eligió jugar a cuidar el uno a cero y así nos fue. Creo que a los técnicos les falta el componente dionisíaco.

Dos. "¡Ah, lo conozco, es el Estévez, sin metafísica!", dice Fernando Pessoa en su gran poema Tabaquería. Y yo quiero hablar de Tévez, sin metafísica. Los partidos los ganan los tipos como él. No le importaba que enfrente estuviera el equipo alemán, el organizador de la Copa, Beckenbauer, ni el negocio del siglo, ni nada de nada. Tévez, sin metafísica, va para adelante a todo lo que da. Y al lado suyo los demás jugadores parecieron eso: jugadores. Con Tévez vale molinete.

Tres. Caniggia era un jugador de Selección. Era difícil identificarlo con alguna camiseta de las que usó (porque de algo hay que vivir). Riquelme, en cambio, es de Boca. Y sólo funciona en Boca. Aparecía en los clásicos contra River y hasta contra el Real Madrid. Pero en este último partido terminó pidiendo el cambio porque creo que sintió que podía llegar a entrar EN LA HISTORIA. Y ahí uno se tiene que encontrar con Felipe Pigna, y eso puede ser mortal.

Cuatro. ¿Existirá algún día una selección nacional que se comporte como amateur. Que no dé reportajes, que no aparezca haciendo publicidades ridículas, que sólo se dedique a jugar... Y que no aspire a un lugar entre los cómicos de Videomatch del infradotado de Tinelli.


Epílogo. Los últimos dos partidos de Argentina los vi en Medellín, Colombia. Mientras los transmitían por la TV, la voz de un locutor parecido a Riverito, decía: "GUERRILLERO, DESMOVILIZATE, METE EL GOL DE TU VIDA. TERMINA VIENDO EL MUNDIAL JUNTO A TU FAMILIA".

Me dijeron que una de las hijas de Maradona está saliendo con el Kun Agüero. De ahí puede salir el polvo que le pegue con las dos.

jueves, junio 29, 2006

Tutti fruti

Pablo dice:

- Con tanto fútbol, fútbol, fútbol dando vueltas, uno de los acontecimientos del año quedó casi en la nada: el primer título de la NBA de Miami Heat, MI equipo, por 4 a 2 a Dallas, tras levantar un 0-2. Gracias Pat Riley por traernos a la memoria al Showtime de Kareem & Magic, gracias Shaq Attack, gracia a vo y hata todo lo momento. Y ya daré la vuelta olímpica al Obelisco con mi chaqueta puesta, cortesía de Damián Damore, quien retratará el acontecimiento para la posteridad.

Excelente comentario sobre un libro ídem: la bio de Philip K. Dick by Pablo Capanna. Paul Strozza recomienda.

- Y dale que dale con Pay The Devil, última obra maestra de un Van Morrison en plan country. Van The Man envejece como los buenos vinos, a juzgar por sus tres últimos discos. Y esa Voz, capaz de derretir hasta al más duro... ¡Larga vida al León de Belfast!

PS: Ya que la radio transmitirá el sábado el show de Cerati, no habrá programa. Stay in tune.

domingo, junio 25, 2006

Programa 24-06

Typical girls (The Slits)
You can't be funky (Bush Tetras)

Sex Beat (Two Lone Swordsmen)
She's Like Heroine To Me (Gun Club)

This has got to stop (Van Morrison)
There's a story in your voice (Elvis Costello)

With Tomorrow (Gene Clark)
Waiting for the man (Reed, Cale & Nico, en vivo)

Disco de la semana He poos clouds de Final Fantasy
This lamb sells condos
The artic circle

Tohu-bohu. Part 1 (Marc Moulin)
Red china blues (Miles Davis)

Pussy galore (The Roots)
1980 (Estelle)

viernes, junio 23, 2006

Colours Fly Away

Pablo dice:

Imaginen la situación: 2do disco de un grupo que, en los early 80, rivalizaba en popularidad entre las féminas con Duran Duran, y que empieza con esta letra. Una muestra más de que el mundo es, fue y será injusto..

More by luck than judgement here am I
Smiling at the fighting once again
Frightened of my hand
Frightened of my friends
Call it by a very different name
"Colours fly away from you
Lost in valid wondering
Angels file in: camouflaged
Darkness that is shattered by the dawn"

There's a new boy here to play our game
Shot my eyes out I could wake up dreaming
This is where I score, Wise up to my tricks
Colour in my face and yell "Extremist!"

"Colours fly away from you
Lost in valid wondering
Angels file in: camouflaged
Darkness that is shattered by the dawn"

Someone’s sleeping in my attic room
Someones’s watching everything I'm doing
Huree Ranjit Signh, sing a song for me
Herd you on the radio to deify your soul

"Colours fly away from you
Lost in valid wondering
Angels file in: camouflaged
Darkness that is shattered by the dawn"

The Teardrop Explodes, "Colors Fly Away", Wilder, 1981.

miércoles, junio 21, 2006

Waiting for the mundial (parte 5), by Fabián Casas

Durante mis años en la cárcel de mínima seguridad del diario Olé, padecí bastantes afrentas de los periodistas deportivos. Eran de las del tipo que le hacen sufrir al nuevo del barrio los muchachones cuando le agarran los lentes y se los pisan.

Francamente, creo que no existe otro gremio -cuando se trata de un periodista deportivo en estado puro- más retrógrado que ese. Los periodistas deportivos puros (es decir, los que no tienen ningún tipo de cruza con nada que no sea del mundo deportivo) son como Rafael Nadal. Por lo cual, es muy difícil ganarles.

Suelen despertarse con la voz de Niembro o Marcelo Palacios -de acuerdo a la radio que escuchen- y llegan a la redacción bien temprano, frescos como una lechuguita, para florearse con su inusitada información y su notable sentido para encontrarle "el foco" a una nota.

Los periodistas deportivos puros no pueden entender que alguien pida un franco porque quiere salir con un novio, una novia o mirar una película, si esa noche o tarde hay un partido "que hay que ver". Los periodistas deportivos puros están siempre atentos al más mínimo error (de tipo táctico, técnico o de foco) que pueda producir un neófito. El periodista deportivo puro suele reivindicar el aguante, como el barrabrava de la hinchada: desde su punto de vista, un gran periodista es el que se carga más páginas, el que va a los entrenamientos bien temprano y el que es el último en salir de la redacción y apaga la luz.

Los periodistas deportivos puros suelen tener cierta vergüenza por su falta de cultura en general y , a veces, como en el caso de Fantino, se anotan para estudiar sociología y terminan diciendo en el medio de un partido "como dice Mao Tse Tang” como si se tratara de una propaganda de jugo de naranja y no del líder de la revolución cultural.

Había una publicidad que, creo, era del último Mundial -pero también puede ser del anterior (los periosdistas deportivos puros me destrozarían por esta imprecisión)- que decía: "Gol, gol, gol en tu cabeza hay un gol". Bueno, eso es lo que repica día y noche, aún cuando esté sentado en un inodoro, en el cerebro de un periodista deportivo puro.

Los periodistas deportivos puros le ponen a sus hijos el nombre de un jugador de fútbol y si tienen máscotas hacen lo mismo. Lo importante es que no se salga del Conjunto Deportivo, como decía la profesora de matemática. Por pereza, como se puede apreciar mirando TV, los periodistas deportivos puros suelen usar los sobrenombres que ya se usaron. De esta manera, el Ratón Ayala que jugó en el CASLA en los setenta le da su nickname al Ratón Ayala que hoy juega en la Selección. El Kun, un sobrenonbre buenísimo, se le debe al abuelo de Agüero y no a un periodista deportivo...

Muchos jugadores serán periodistas deportivos cuando envejezcan. Pero nunca podrán ser periodistas deportivos puros porque eso se nace. Los periodistas deportivos puros no padecen de ilusión óptica, padecen de ilusión óntica. Para los periodistas deportivos puros el mundo no está dividido entre Oriente y Occidente, si no entre Menotti y Bilardo. Bielsa, para alguno de ellos, fue una opción interesante, como lo fue el peronismo en su momento contra yankis y marxistas.

Pocas cosas espera en la vida un periodista deportivo puro que no sea un Mundial. Las redacciones se convierten en una guerra de guerrillas cuando se está armando el equipo que va a ir a cubrir la Copa del Mundo. Creo que Pol Pot es un bebé de pecho al lado de algunos sanguinarios que conozco a la hora de cargarse un compañero. Por suerte, como en todas las cosas, el guionista suele dejar una manija de la que agarrarse para no resbalar en el infierno: hay, entre los periodistas deportivos puros, periodistas deportivos impuros. Esos son los imprescindibles.

lunes, junio 19, 2006

Flopa en vivo

Presenta temas de su próximo disco, "Emoción homicida", este jueves 22 de junio, a las 21, en No Avestruz (Humboldt 1857)
Banda invitada: Mi Pequeña Muerte
Muestra de fotos coordinada por Guadalupe Gaona
Musicaliza: Mr. Hernán Ferreirós

domingo, junio 18, 2006

programa 17-06

Since i left you (The avalanches)
Everyday (Main Attraction)

Thicker Than A Smokey (Gary Higgins)
Did You Dream Of (Pearls Before Swine)

Paradise (AGF.3+SUE.C)
Lumimies (Uusitalo)

Drip dry eyes (Yukihiro Takahashi)
Ladytron (Roxy Music)

oh bondage up yours! (X Ray Spec)
Lembrancas (As Mercenarias)

The Ruling Class (Loose Fur)
Something Big (Jim O Rourke)

White dwarf (Chicken lips)
I`m divine (David Bowie)

Good Morning, Hypocrite (Electric President)
Lent et douloureux (Isan)

Big Mouth (Anja Garbarek)

sábado, junio 17, 2006

Waiting for the mundial (parte 4), by Fabián Casas

Cuando mi viejo entró a mi casa y se sentó en la silla -una silla que crujió bajo el peso de un mamífero de 77 años- y me contó lo que lo apesadumbraba, me acordé del slogan de una propaganda de mi infancia, que decía así: "A todas las hormigas les llega su HORMITOX". Y la palabra HORMITOX, inmensa, caía -dibujada- sobre unas hormigas y las hacía trizas. ¿Qué le pasaba a mi viejo? El médico le había dicho que lo iban a operar de la próstata y tenía miedo. "Sueño con tu madre y mi hermana, que me están llamando", me dijo, aderezando todo con un llanto seco.

Mi mamá y mi tía, como se puede inferir, están en la quinta del Ñato. Cuando mi viejo se ve venir la trompa del barco de Caronte -el sapo sumergido, como escribía John Irving- se pone así, y me empieza a llamar para que lo cargue al hombro y le cambie los pañales y le regale un camión de bomberos de verdad. Y como sabe que ese estado me genera incertidumbre, presiona más buscando mi interés. Con lo cual es difícil sacarlo de la depresión. Pero ayer probé con una cosa nueva. Mientras me contaba las visiones oscuras del mas allá que lo esperaba, le dije: "Papá, ¿viste hoy el partido?". De golpe, como si con la pregunta yo hubiera tocado un botón del control remoto de su cerebro, se irguió, levantó la cara, se le iluminaron los ojos y, sin solución de continuidad, pasó de la muerte a la goleada: "¡Genial, mamita querida, qué equipo! ¡Es extraordinario ! ¡Les dimos un baile bárbaro! ¡Massi entró un minuto y la rompió! (mi viejo nunca sabe bien el nombre de los jugadores: Massi es Messi. A Coloccini le dice Colochono). La cosa es que yo tenía el resultado empírico de que el mundial era un electroshock que lo sacaba de la etapa depresiva y lo volvía a la previa, a la maníaca. Así que fui para adelante con eso y el jeep arrancó.

Hoy a la mañana, mientras leía Clarín, la catarata de elogios para la Selección Argentina era tan demencial como la de mi viejo. Me hizo acordar a los programas de Maradona en el 13, donde había una guerra de elogios entre él y sus entrevistados: "Vos sos un genio; no, vos sos mejor; no, vos sos Dios", etc. etc. Yo no vi el partido porque a esa hora tengo una clase de karate. Algo debe ir cambiando con la edad. Nos ponemos más sensibles, o más amargos, o más intrépidos, o lo que sea. Me acuerdo cuando, aún niñín, me subí a un camión que pasó por mi casa para ir a festejar con muchos el Mundial 78.

"La memoria cree antes de que el conocimiento recuerde", escribió William Faulkner en la genial "Luz de agosto". Ahora la memoria me trae un recuerdo oscuro de ese frío, del frío metafísico del Mundial 78. Creo que nunca volvió a hacer tanto ofri. Desde ahí en adelante me fui alejando cada vez más de la idea de país. En un Mundial uno festeja y se abraza con los jefes y con gente de todo tipo que, en otras situaciones, no suelen ponerse en la misma vereda. La verdad, no puedo evitarlo: la idea de país en los términos chauvinistas que suele alimentar el deporte me causa rechazo. Yo creo que lo único que existe es La Internacional. Por otra parte, el fútbol me resulta un deporte hermoso. Y suelo inclinarme por los que lo juegan de manera hermosa. El fútbol reporta un placer estético que no puede convertirse en una marcha militar. Pero nosotros somos un país serio que se pone serio para vivir un Mundial. Y en cambio nos comportamos como imbéciles a la hora de tener que resolver situaciones desesperantes.

¿Alguien en su saño juicio puede tomar en serio un Mundial? Una competencia demencial donde un par de equipos de todo el mundo juegan al fútbol mientras la mitad del planeta se cae a pedazos. De hecho, Argentina estaba en España 82 dándole a la globa mientras en Malvinas nos rompían el orto. Suena un poco esquizofrénico. Pero el mundo es esquizofrénico. Si uno no hace síntoma y se vuelve un poco loco, es imposible seguir, ¿no? Como mi viejo, como yo, como toda esa gente que piensa que Dios trabajó en Canal 13 el año pasado.

lunes, junio 12, 2006

Waiting for the Mundial (parte 3), by Fabián Casas

Mientras seguimos esperando el Mundial de Africa (aunque creo que va a ser difícil, ya que anoche vi un documental de la CNN sobre Somalía y esos muñes se estaban dando machete y bala a granel y a como dé lugar y la administración Bush ya estaba pensando en administrarlos mediante Napalm), hablemos un poco de éste, que hasta ahora se está desarrollando sin pena ni gloria.

¡Ah! Antes que nada, un abrazo para todos los periodistas deportivos, especialmente Marcelo Palacios, ya que hace poco fue el 666, el día de la bestia; o sea, de todos nosotros, los periodistas deportivos. Bueno, sigamos... Algunas cosas para tener en cuenta y dar un servicio: en las repeticiones del partido Argentina vs. Drogba, en la tercer repetición, para ser más exactos, Riquelme ya empezó a jugar un poco mejor, con más confianza.

Hoy veía a Maradona llorando con la medalla colgada del subcampeonato en Italia y me di cuenta de que el jugador del Villarreal entra a la cancha con esa misma cara. Algunos -los riquelmistas- dicen que dio el pase clave. Y es verdad. Pero Riquelme tendría que dar ese pase cada diez minutos, como mínimo. Ya que gana fortunas, está bien vestido y alimentado y lo único que tiene que hacer es eso. Y si no veamos el caso de Drogba, un tipo que hace lo que tiene que hacer. Es el líder del equipo, el mejor, y juega como el mejor, tanto es así que casi él solo nos empata el partido.

Por otro lado, está Messi en gateras. El Hombre Peker (o El Tachero, como dijo muy bien alguien en los comments de ME) no lo puso. Pero es evidente que el doble cinco hace agua por todos lados. ¿Para qué queremos dos volantes defensivos? Es mejor sumar cinco más cinco y poner un diez. Creo que ahí debe estar Messi desde el comienzo, sobre todo porque -al igual que Rafael Nadal- es una máquina de ganar porque no tiene pensamiento abstracto, es casi como el Benjy faulkneriano de El Sonido y la Furia. Esos tipos son los que ganan el Mundial. Los que se mueven en otra dimensión de la Matrix. Los que escuchan el disparo y salen corriendo el conejo o lo que le pongan delante, sin dudar.

¿No es mejor defensa poner a Benjy -perdón, Messi- para que obligue a los demás a tener que cuidarse el culo, que poner defensores que a lo único que incitan es a pasarlos? Y a los que, a veces, los pasan... De esa manera nos hizo un gol Costa de Marfil.

Bueno, creo que le ganamos al equipo más notable de nuestra zona (salvo que Argentina empiece con sus fantasmas y nos termine ganando esta Holanda montada como "cuco"; ya nos pasó con Bélgica en el 82, cuando Menotti convenció a sus jugadores de que los belgas la rompían... Y perdimos, por supuesto).

Una más: Robben, con en ese nombre y con todo lo que pasó en este país con los políticos -incluyendo al ahora estelar señor K-, ¿no debería jugar para nosotros? Ma sí, que se vayan todos...

sábado, junio 10, 2006

Mal Elemento mundialista

Para celebrar el triunfo de Argentina (en realidad, terminamos con el culo en la mano, con la manzana rodeada por los grones), viene la chilena Javiera Mena a presentar su disco, de próxima aparición por Indice, y entrevistamos a JC Diez, el autor del libro Martropía, que reúne conversaciones con Luis Alberto Spinetta. ¿Qué tiene que ver esto con el Mundial? Nada...

Saludos

jueves, junio 08, 2006

Nasty

Pablo dice:

Mi amigo Pablo Perantuono me había recomendado esta nota ayer, y hoy me acorde de leerla. Es buenísima. Sras. y sres, con ustedes, ¡el gran Illie Nastase!

PS: Su novela Tie Break está traducida al español, y debo ser uno de los pocos afortunados que la posee. No, no la presto ni a palos.

martes, junio 06, 2006

Waiting for the Mundial (Parte 2), by Fabián Casas

Acabo de cobrar mi primer dinerillo por estas columnas que estoy haciendo para la gente de Mal Elemento. Me pagaron en Johnny Cash una parte y la otra con discos que, ellos dicen, les voy a poder sacar a la gente de 1972, la disquería amiga de Palermo Hollywood. ¿Tendrán El Amor, de Julio Iglesias? Ese lo vengo buscando hace rato. En la tapa está Julio sentado como el Corto Maltes, sobre una silla blanca hecha con esterillas. Y con un impecable traje blanco. Mi mamá -que en paz descanse- lo amaba. Bueno, pero pasemos al maravilloso mundo del fútbol mientras calentamos motores para el partido del sábado. Lo primero para anotar: debo ser uno de los pocos hinchas de San Lorenzo que se amargó con la caída de Huracán. No sé por qué hay hinchas del Casla que quieren que Huracán esté en la B. Yo tengo muchos motivos para desear que esté en la A: cuando yo era chico, Huracán estaba en la A. Tenía, en los setenta, una camiseta que estaba buenísima. Con el tiempo, me tocó entrevistar al Lobo Carrascosa quien, al lado de Beatriz Sarlo, es Wittgenstein. Me gusta jugar contra Huracán y no contra esos equipos que ni siquiera se sabe que practican fùtbol como, por ejemplo, Tiro Federal (¿practican tiro y son de la Federal?). Lo que nos obliga, a veces, a ver un partido de viernes como, por ejemplo, San Lorenzo vs. Tiro Federal. Un partido tan malo como un recital de Los Piojos. Y con la posibilidad, encima, de que esos losers te ganen. Creo que la AFA tendría que hacer lo que se hace para darle vía libre a un nuevo partido político: ver la historia del club y la cantidad de gente que lleva para que pueda ascender. Chicago, por ejemplo, que tiene una hinchada letal y siempre te quema algún quincho, no puede estar en la B. Huracán, dirigido por un tipo que decidió errar un gol antes que metérselo a su equipo del alma (y eso le costó la carrera en Boca) tiene que volver a la A. Argentinos Juniors, un equipo que detesto porque nos mandó a la B, tiene que estar en la A por todo lo que significa para el fútbol argentino (aunque nos haya dado a Sorín). No me interesa la venganza en manos de otro, que alguien se pudra en una categoría menor: yo quiero ganarle a los mejores. Es una picardía que Huracán y Argentinos se tengan que eliminar mientras ascendió un equipo como Godoy Cruz, que parece un nombre de un boxeador. Bueno, se viene Costa de Marfil y tengo estas preguntas: ¿Nos puede preocupar un equipo cuyo nombre parece un título de la colección Robin Hood? Drogba, su figura, ¿es una joda por Maradroga? Dindane, el delantero, ¿es una joda por Zidane?

sábado, junio 03, 2006

Programa 03-06

These young dudes (Perry Blake)
More than this (Roxy Music)

When you wasn’t famous (The Streets)
D12 world (D12)

Disco de la semana Making Faces, de Chicken Lips.
White Dwarf
Hot love

Entrevista con Miguel Castro de Victoria Mil
Bien equivocado (Victoria Mil)

Atom and cell (Nine Horses)
I believe in you (Talk Talk)

Entrevista a Gustavo Cerati
Lago en el cielo (G. Cerati)
Otra piel (idem)

Lago de forma mia (Luis Alberto Spinetta)

martes, mayo 30, 2006

Waiting for the mundial by Fabián Casas

Bien, llegué a un arreglo económico con la gente de Mal Elemento para escribir estas columnas en torno al Mundial pero, para ser sincero, tengo que aclarar algo de movida: si no juega San Lorenzo (único equipo del que soy hincha) me importa un bledo el mundial. Y si lo sigo de reojo por la tele, es probable que termine hinchando por un equipo que no siempre es el del país donde nací. Por ejemplo, ahora, a priori, simpatizo más con Brasil y con esa delantera descomunal (Ronaldinho, Ronaldo, Kaka, Adriano) que con el equipo anémico que comanda el hombre Peker. El último equipo argentino por el que hinché, es decir, que me gustaba verlo jugar, fue el que comandaba el Hombre de Pelo de Chinchilla, más conocido como Basile. Estaba el Gordo, estaba Caniggia (y la dupla dramática que formaban) y el cinco era Redondo, un jugador descomunal, el Satánico Doctor No (creo que le dijo que no a Bilardo y a Passarella, entre otros). Ese equipo tenía un gran poder de representación. Uno esperaba que sucediera algo descomunal, había una inminencia eléctrica en el aire. Maradona podía apilarse a seis Nigerianos, Caniggia la colocaba en el ángulo más lejano del arquero después de pedírsela a Diego, podían tambíen ser detenidos robando algo en el freeshop del aeropuerto, o, como finalmente sucedió, ser llevados de la mano por una enfermera yanqui directo al horno de Banchero, etc. "¿Y si Dios es mujer, y si Dios es una de las seis enfermeras locas del hospital de Pikfoord?", escribió Juan Gelman. Bueno, ese era un equipo. Ahora, mientras escribo, están pasando por la tele Argentina vs. Angola. Creo que los angoleños que juegan son los once tipos que quedaron vivos después de la última guerra civil que azotó al país. En el medio juega un rubio. Probablemente sea un espía de la CIA que decidió quedarse a jugar por Angola, algo así como el Síndrome de Estocolmo. El colmo, igual, es el Hombre Peker, que parece que va a dejar a Tévez arafue para poner a Saviola. Tévez, sin duda, tiene un gran poder de representación que a Saviola le falta. Tiene la cara quemada -es una especie de Hombre de la Máscara de Hierro- y encima no se achica nunca. Saviola es un significante, Tévez es el significado. Otra cosa que me alarma es que veo a Coloccini, un tipo espigado, de huevos y con un look setentoso -el look es esencial para ganar un mundial- , fuera del equipo para poner a un jugador que se llama Burdisso. Cuyo nombre, tranquilamente, podría ser un destino del colectivo 160: Claypole-Burdisso. En fin, mientras termino estás líneas todavía falta el segundo tiempo. La verdad, a esta altura, ya hincho por Angola. Hay un libro de poemas de Martín Gambarotta que está buenísimo y se llama "Angola". Se los recomiendo.

domingo, mayo 28, 2006

Programa 27/05/2006

Teach Me Sweetheart (The Fiery Furnaces)
The Denial Twist (The White Stripes)

Ghosts (Infantjoy)
Her Room (Anja Garbarek)

Even Thought of Coming Back (Kelley Stoltz)
Kissing the Lipless (The Shins)

I fall up (de My Squelchy Life, disco inédito de Brian Eno)
I'm Waiting for the Man (tema de Lou Reed, por Orchestral Manoeuvres in the Dark)

Disco de la semana: "Nicely and Nicely Done" (The Spinto Band)
Did I Tell You
Oh Mandy

My Secret (Jane Birkin)
Waltz #2 (Elliot Smith)

Honky Tonk (Miles Davis)

Security Joan (Donald Fagen)

Móvil: Paul Strozza, desde el Nacional, en recital de Pablo Dacal.

miércoles, mayo 24, 2006

¡Feliz cumpleaños!

Pablo dice:

Acá pueden leer el anticipo de RS USA sobre los Basement Tapes de Bob Dylan, en el día de su sexagésimo quinto cumpleaños. Enjoy!

lunes, mayo 22, 2006

No goce civilidad o Cogido in celda vi

O su anagrama, El código Da Vinci. Que es la peor novela que leí en mi vida. Lejos. La versión estrenada la semana pasada en los cines no es la peor película que vi -lo que no quiere decir que sea menos bochornosa que la novela, sólo que estuve en contacto con más películas malas que libros malos- pero también tiene una singularidad: es una de las peores adaptaciones de una novela a la pantalla. Que el material de origen tuviera tantos agujeros y tal fragilidad lógica (en particular para un libro centrado en la racionalidad de sus protagonistas y en su capacidad para resolver enigmas, aunque tomados, los más complejos, de la página de juegos del Billiken), debió haber sido una ayuda. No hubiera costado casi nada, a un guionista apenas pasable, corregir todas las tonterías argumentales de Dan Brown, arreglar los diálogos imposibles y suprimir las 30 o 40 escenas que el libro tiene de más por reiterativas, circulares o endebles. Pero la novela fue un éxito tan grande y el autor debe haber llegado a la mesa de negociaciones con tanto poder que evidentemente se decidió dejar todo tal cual. Eso o Akiva Goldsman es un guionista mucho más incompetente de lo que todas sus películas hasta ahora -no hay una buena, la mejor es Yo, Robot- habían demostrado.
El comienzo del libro/film es irremontable y anticipa todos los problemas que vendrán. ¿Por qué seguí leyendo, entonces? Porque es un libro que te adula. El gancho del libro no pasa sólo por la calculada estrategia de complacencia al lector que consiste en que uno resuelve cada enigma cinco párrafos antes que el protagonista y, en consecuencia se siente más inteligente que el personaje más inteligente del libro, sino también porque te hace sentir superior al resto del mundo. Es un libro para gente que nunca leyó un libro o que intentó leer uno y se aburrió. Tiene un cliffhanger, un situación que queda en suspenso, cada dos párrafos (“y entonces Langdon vio algo terrible” y no te dice que es eso terrible hasta seis páginas después, cuando te enteras que lo terrible son las ideas que tiene Dan Brown no lo que vio el personaje, que era una estupidez). No plantea ninguna dificultad a la lectura: se lee rápido y sin barrera alguna, casi como ver tele. Si nada esto te captura, porque sos una persona que lee y reconoces esos mecanismos burdos, entonces, al leer te preguntas “¿cómo puede ser que haya millones de idiotas que no se dan cuenta de la bosta que es esto?” y ese sentimiento, para alguien de cierta veleidad intelectual como yo, es gratificante. Y seguis solo para seguir sintiendote superior y confirmando, página a página, como todos fueron estafados. Claro que solo te das cuenta de eso después de haber pagado tu ejemplar.
El inicio prometido: El curador del Louvre corre por los pasillos desiertos del museo a la medianoche. Lo persigue una figura tenebrosa y renga. Esa dificultad para desplazarse no le impide alcanzar al curador que corre. Cuando se ve acorralado, el hombre descuelga uno de los cuadros de las paredes, acción que dispara el sistema de alarma del museo y acciona rejas que aíslan las salas. El acosador queda de un lado de la reja, su presa de otro. Por entre los barrotes pasa un arma, le dispara en el estómago al curador y se va. ¿Por qué no lo remata? (La película no da explicación. En la novela es para que la víctima sufra antes de morir ¡?!). La razón es, claro, porque Brown necesita que el personaje quede a solas en el museo durante un rato para plantar todos los enigmas en los cuadros de Leonardo. Este hombre, con una herida en el vientre, tiene tiempo para desplazarse por varias salas, visitar tres cuadros, escribir otros tantos anagramas, desnudarse, pintar el suelo con su sangre y disponerse para morir en la posición del hombre de Vitrubio. En la novela se dice que son unos veinte minutos, si no me acuerdo mal. ¡Es decir que si se descuelga un Leonardo en el Louvre pasa casi media hora hasta que aparece alguien a ver que sucede! Es un ejemplo perfecto de una situación mal concebida. Y esa es solo la primera escena. Cuando los protagonistas (una criptógrafa y un experto en simbología) se preguntan si un texto será arameo, sánscrito o alguna lengua inventada para descubrir diez paginas después (y nueve paginas mas tarde que el lector) que es inglés (o castellano en la traduccion) escrito de atrás para adelante, ya pensas que no es coincidencia que “down” pueda ser parte de un anagrama de Dan Brown.
Pero volviendo a la película: no aprovecha, como decía antes, que el libro hace tan fácil la tarea de mejorarlo sino que reproduce todos sus dislates y agrega problemas elementales de la adaptación que no supo resolver. Como quiere meter todas las explicaciones y las argumentaciones “interesantes” de libro (el santo grial no es un cáliz sino una mujer, etc) tiene larguísimas parrafadas en off duplicadas por la imágenes. Tom Hank dice en off “los templarios cuidaron el cadáver de Maria Magdalena” o algo asi y se ve a un caballero templario arrodillándose frente a la tumba de Maria Magdalena. La redundancia y la lentitud son problemas que la película encontró sin necesidad de que existan en el libro.
Pero hay problemas mayores. Una adaptación de un medio a otro no tiene porque ser fiel a nada, siempre y cuando funcione por mérito propio. Pero si elige ser fiel a algo, debería serlo a aquello que resulta más significativo de lo que se pretende adaptar. Eso dependerá de la fuente. Por eso se dice que hay textos infilmables, que son aquellos en los que lo más significativo pasa por el trabajo con el lenguaje. En el caso de la novela de Dan Brown, hay una estructura de acumulación de enigmas que la película reproduce mal y un conjunto de ideas que la película traiciona. No sólo es una mala adaptación. Es una adaptación que dice lo contrario que dice el libro.
En medio de su trama de enigmas, la novela argumenta que la iglesia se ocupó de borrar lo femenino de la historia occidental. Que la doctrina de Jesus fue continuada por Maria Magdalena (cuya sangre, o linaje, es el santo grial), a quien, con mentiras, falacias, etc. la iglesia se ocupo de silenciar y denigrar. Los protagonistas son dos: Robert Langdon, experto en simbologia, y Sophie Neveu, criptóloga y nieta del curador asesinado. En el libro, que la mujer sea experta en criptologia sirve para que ayude a resolver varios de los enigmas. En la película, en cambio, no sirve de nada ya que ni una sola vez utiliza su profesión. Como Tom Hanks es la estrella, tiene que ser quien lleve adelante el relato: es él quien soluciona todo. El único rol del personaje femenino es hacer las preguntas idiotas que haría quien los realizadores imaginan como un espectador medio: “¿pero... qué es el opus dei?” (sic). Esta mujer no tiene otra funcion que dar pie a los dialogos explicativos de Tom Hanks, carece de importancia, de voz, de punto de vista, de peso narrativo. Es decir, la adaptación borro al personaje femenino del El Codigo Da Vinci, lo convirtio en una funcion menor del relato, para dar mayor protagonismo a su estrella masculina. Esto no es algo tangencial, es muy notorio. Tom Hanks hace, resuelve, descubre. La momia Audrie Tatou es un testigo pasivo ya que, en una película hecha por un estudio con megaestrellas, los avances narrativos deben caer en la figura más importante del cast. Si la novela tenía la intensión de ofrecer una reivindicación de la femineidad al hacer que el hijo de Jesus sea una mujer (ops, conté el final: Sophie es la heredera del linaje de Jesus), la estructura de la película la erradica, reduciendo al personaje femenino una imbecil que hace preguntas de iletrado y, en el mejor de los casos, a un resorte para el lucimiento de su estrella. No es que la novela fuera un tratado de pos feminismo digno de Judith Butler, pero por lo menos había cierta coherencia entre su forma y sus intensiones manifiestas dada por una mayor generosidad con su personaje femenino. La película, en cambio, se encarga hasta de destruir eso.

viernes, mayo 19, 2006

Mañana no hay programa

Rock & Pop transmite en vivo el show de los Ratones Paranoicos.
Dos consuelos: el recital es en All Boys, el mejor club del mundo, y al menos no es por La Mancha de Rolando.

Hasta el sábado 27/05.

jueves, mayo 18, 2006

Levrero

Es muy saludable la llegada de Interzona, una editorial que viene publicando muy buenos libros. Uno de ellos, de reciente aparición, es "El discurso vacío", del uruguayo Mario Levrero, fallecido en el 2004. Empecé a leerlo ayer y ya casi lo estoy terminando. Es un libro corto, ágil y, para mi gusto, muy entretenido, con algunos fragmentos notables, como éste:

"... no conozco ninguna creencia auténtica, es decir, coherente con la realidad, que arroje resultados prácticos interesantes. Aunque toda creencia es falsa, es decir, no coherente con la realidad de los hechos, en tanto que una creencia es algo limititativo, pobre, incapaz de abarcar toda la rica variedad y dimensionalidad del Universo; pero justamente, por ser limitativa, y mientras no sea descabelladamente delirante -y a veces a pesar de serlo-, la creencia produce un efecto sumamente eficaz, concentrado, en toda acción. De modo que para triunfar en la vida es preciso creer en algo, o sea estar, por definición, equivocado".

sábado, mayo 13, 2006

programa 13-05

Survival (Bob Marley& The Wailers)
Bird in hand (Lee Perry & The Upsetters)

Zanna (Anna Domino)
Fade Away (New Age Steppers)

Redemption song (Johnny Cash & Joe Strummer)
Helpless (Nick Cave)

Everything kills you (Echo & The Bunnyman)
Why do lovers? (Richard Ashcroft)

Charla y minirecital de Adamantino
3 tracks

Disco de la semana The Rose has teeth in the mouth of a beast de Matmos:
Steam & Sequins for Larry Levan
Public Sex for Boyd McDonald

Passion (Nightmares on wax)
Keeping up with your quota (Prefuse 73)

miércoles, mayo 10, 2006

La cueva de Jerry, by Fabián Casas

(Este texto -el inicio al tuntún de una novela en curso- tiene la única función de arengar a Pol Strozza para que lo baje y postee something).

A los nueve años me enamoré de una chica. Era invierno y estábamos en el colegio. Llegó el verano y comprobé, horrorizado, que coincidíamos en la pileta de San Lorenzo. Jorge Rinaldi, uno de los jugadores más grandes que vi en mi vida, también se paseaba por la pileta. Era algo así como un guardavidas. El cuidaba que no nos hundiéramos en la de tres metros. El problema, con la chica dando vueltas por ahí, era que yo no sabía nadar. Así que le puse garra y aprendí solo. Iba por la mañana bien temprano y le daba y le daba. A la semana, ya me tiraba de cabeza, practicaba un crawl berreta y hasta me daba el lujo de tirarme desde el trampolín.

Nunca pude aprender nada sistemáticamente. Siempre tuve que aprender todo por mi cuenta. Soy un estafador. La canción "A mi manera", que canta Sinatra, me viene justo. He sido terapeuta, periodista, boxeador, artesano, cocinero, mecanógrafo con dos dedos, etc. Algunos dicen que soy poeta y que formo parte de la generación del noventa. No puedo desmentir a nadie, porque todo es mentira.

Cuando empecé a escribir poemas largos, un poeta que yo admiraba mucho, me dijo: "¿Para qué te metés a escribir poemas largos si los poemas cortos tuyos están bien?". No le hice caso. Después empecé a escribir relatos y vino la misma cantinela. Ahora estoy aprendiendo karate. Tengo un instructor que se llama Koki. Es japonés y tiene casi la mitad de mis años: 21. Le dije que quería que me pusiera de movida el cinturón negro y que, de ahí en adelante, me fuera degradando hasta llegar al blanco. Me miró fijo y no me contestó. Casi no habla castellano.

La primera de estas tres historias que de manera insensata me veo empujado a escribir habla de un niñín. Lo conocí hace muchos años y ya no está entre nosotros (Dios lo tenga en la gloria). Era un niñín, pero todos le decíamos El Hombrecito. Se parecía al Principito de Saint Exupery pero con hidrocefalia. Como las personas que tienen los días contados, vivía como un haiku. Es decir, profundamente y de manera vertical. Todos deberíamos hacerlo así.

El nombre de Guido Gidotti, que aparece en los dos relatos posteriores, lo tomé de un compañero que tuve en el diario Olé, donde trabajé varios años. Puede ser que parte de este relato esté motorizado por lo mal que me caen los periodistas deportivos. La verdad, los detesto, amigos. Sergio Narváez, el otro personaje, ya apareció en "Casa con diez pinos", de Los Lemmings. Esta vez tiene que guiar a un filósofo que se llama Fernando Sanater. La cosa es tan obvia que ni vale la pena explicarla. Sí, es de cuarta. ¡Pero yo no soy Bertrand Russell!

Este prólogo tiene la única misión de ponerme en marcha. Como decía César Vallejo: me pongo el piloto no porque está lloviendo, sino para que llueva. También en los relatos aparece brevemente un fragmento de una novela de Ciencia Ficción: "El remisero absoluto". Y los personajes se divierten con un programa nocturno llamado "Sardina y Bob". Todos homenajes a mi admirado amigo Pedrito Mairal.

Una vez, en los campeonatos Evita, tuve que patear un penal decisivo. El arco, que era de siete metros, se me achicó hasta parecer la puertita de la madriguera de Jerry, el ratoncito. Eso es lo que siento cuando empiezo a escribir.

jueves, mayo 04, 2006

El final soñado

Pablo dice:

All at sea again
And now my hurricanes have brought down this ocean rain
To bathe me again
My ship's a sail
Can you hear its tender frame
Screaming from beneath the waves
Screaming from beneath the waves


All hands on deck at dawn
Sailing to sadder shores
Your port in my heavy storms
Harbours the blackest thoughts


I'm at sea again
And now your hurricanes have brought down this ocean rain
To bathe me again
My ship's a sail
Can you hear its tender frame
Screaming from beneath the waves
Screaming from beneath the waves...


All hands on deck at dawn
Sailing to sadder shores
Your port in my heavy storms
Harbours the blackest thoughts


All hands on deck at dawn
Sailing to sadder shores
Your port in my heavy storms
Harbours the blackest thoughts


All at sea again
And now my hurricanes have brought down this ocean rain
To bathe me again
My ship's a sail
Hear its tender frame
Screaming from beneath the waves
Screaming from beneath your waves
Screaming from beneath the waves
Screaming from beneath the waves


All hands on deck at dawn
Sailing to sadder shores
Your port in my heavy storms
Harbours the blackest thoughts

PS: ¿Para cuándo el disco de Mac con una sinfónica estilo Neil Hannon, y con un look circa What Are You Going To Do With Your Life, fumando todo el show y demostrando que sí, que es el Sinatra de su generación?

miércoles, mayo 03, 2006

Función social de la poesía, by Fabián Casas

Elvio Gandolfo es un escritor notable. Tiene varios libros cuya morfología puede ser -a simple vista- la de la prosa, pero su información genética es la de la poesía. La Reina de las nieves, Caminando alrededor, dos grandes textos. Bueno, una tarde, en su casa de Buenos Aires -no sé si lo hace todavía, pero en ese entonces vivía saltando entre Buenos Aires y Montevideo- me leyó un texto de un libro suyo que se mantiene inédito aún hoy.

Era un libro sobre escritores que le gustaban y que, también, había tratado. El capítulo en cuestión trataba de El Zorro, un sobrenombre que Elvio le había puesto a un escritor que ambos admirábamos y que, también, había formado parte de nuestras vidas en diferentes momentos. Me parece que el apodo es genial y lo voy a utilizar yo también en esto que quiero contar.

La primera noticia que tuve del Zorro vino de la mano de Daniel Durand. En ese entonces teníamos maratónicas reuniones en su casa, con un grupo de amigos con los que hacíamos una revista que se llamó 18 Buitres. Después de la reunión, nos tirábamos a la marchanta en los sillones, almohadones, piso, etc., para leernos cosas, escuchar música y fumar. En uno de esos retiros espirituales, Durand me pasó un libro muy finito y me dijo que el autor era entrerriano, como él, y que la rompía escribiendo. Era el Zorro. El libro se llamaba La Piel de Caballo. Y Durand tenía razón: era genial.

Por esas vicisitudes de la literatura -algo que ahora francamente me espanta, como las presentaciones de brolis, pero de lo que en ese entonces era asiduo- conocimos al Zorro. Habíamos escuchado que era un tipo difícil, que había formado parte del mítico Literal, con la delantera García-Guzmán-Lamborghini y poco más.

Con el tiempo, llegué a ser amigo del Zorro. Que es lo mismo que hacerse amigo de una araña pollito. El Zorro solía pasar por mi casa una vez por semana para tomar un vino e invariablemente ambos terminábamos borrachos. Pasaron los años, cambiaron los gobiernos, algunos amigos se reprodujeron y llegué a mis treinta con una falla en alguna parte de mi ánimo. Caronte me había inclinado el partido y casi no podía salir de mi casa si no me bajaba una colección de barbitúricos.

El Zorro me dijo que fuera a nadar, que eso servía para combatir la depresión. El era un veterano del pánico y sabía. También me dijo que lo que yo tenía era El Horla. Que Maupassant había escrito -antes de terminar loco- un relato increíble sobre él y que, ¡oh casualidad!, el Zorro había traducido. Me regaló la edición junto a un libro suyo de los setenta, llamado La Obsesión del Espacio. Este libro de poemas también era genial.

Hace poco el Zorro enfermó. Con Santiago -un amigo que también escribe poesía y que le debe mucho a los libros del Zorro, tanto que uno de sus libros lleva su nombre- lo acompañamos para que se haga una resonancia magnética en un sanatorio de su obra social. Era un domingo por la noche. El Zorro tiene dificultades para caminar (lo hace como un pingüino embolsado), así que lo pasamos a buscar por su casa y lo llevamos y trajimos en taxi.

Ya en el sanatorio, nos sentamos en la sala de espera, uno a cada lado suyo. Frente a nosotros estaba sentada una pareja formada por un rugbier vestido impecablemente en Legacy y una mujer rubia que tenía los ojos rojos post llanto. El rugbier, de a ratos, la abrazaba. El Zorro es sordo, así que habla en voz alta. Decía cosas como: "¡En los libros de Osvaldo Lamborghini no se mueve nada!". O: "¡La parodia es insoportable!". Hasta que una enfermera nos anunció que le había llegado la hora.
Lo ayudamos a levantarse mientras el médico nos informaba que uno de los dos teníamos que pasar con él. Fui yo. Pasamos a un vestuario donde ambos teníamos que sacarnos los relojes, cadenas, llaves, etc. El Zorro se tuvo que sacar el audífono. Entonces vino un médico y , dándose cuenta de que el Zorro no lo iba a escuchar, optó por hacerme preguntas a mí sobre la salud del paciente: qué enfermedades había tenido, si era alérgico, etc. Le dije que se fijara en la historia clínica porque yo no sabía mucho sobre él. Me acuerdo que pensé que era poco lo que sabía en verdad sobre El Zorro. "¿Pero usted no es pariente?", me dijo el doc. "No -dije, buscando las palabras justas, como Urondo-, soy un fan". El tipo es un gran escritor, agregué. El médico hizo silencio y me preguntó cómo se llamaba. Se lo dije. Más silencio. No, nunca lo leí, me dijo.

Después El Zorro, yo y el médico entramos en recinto similar a un estudio de radio, pero, en vez de la mesa con los micrófonos había una camilla donde hacían recostar al paciente. Una vez puesto ahí, la camilla se movía hasta penetrar en un especie de horno y un ruido poderoso sonaba por todo el recinto. La mitad del cuerpo del Zorro estaba adentro de eso. Yo me senté a su lado, en una silla de plástico y me puse unos auriculares que me dieron. Después de media hora, lo sacaron afuera, pero no lo bajaron de la camilla. Entró uno de los médicos que accionaba la máquina y sacando una jeringa, le inyectó algo al Zorro en el brazo derecho. "Es para tener más contraste", me dijo. Después le volvieron a dar otro golpe de horno magnético.
Ahora me río, porque me acuerdo que la primera vez que lo sacan, el Zorro -como si la conversación de la sala de estar continuara- me dijo: "¡Basta de parodia!". Me acuerdo también que el médico que lo inyectaba me miró como preguntándome si estaba loco.

Hace unos días almorcé con Daniel Helder, otro amigo que también escribe poesía. Me contó que lo había ayudado al Zorro en su última mudanza. Las mudanzas del Zorro son míticas, de hecho, en las cotratapas de sus libros -que el mismo escribe, como Odracir Nazarayes, cambiando las letras de su nombre- se dice que ha perdido infinidad de novelas inéditas saltando de hotel en hotel. Helder me contó que El Zorro estaba sentado en un colchón pelado, como un mono desnudo, mientras él y otros le movían los muebles. De golpe, me dijo, me encontré con una foto vieja, donde él estaba muy joven, corriendo, vestido de deportista. "¡Qué estás mirando!", le gritó El Zorro. Y cuando Helder le pasó la foto, El Zorro la agarró con la mano y la puso a un brazo de distancia y desde ahí la escrutó, casi en trance.

Dicen que El Zorro era un tipo muy fachero. Que siempre estaba vestido de manera elegante. Bilingüe, solía gastar a Guzmán, García y Lamborghini a quienes llamaba, despectivamente, “los analfa”. En fin, un tipo escribe unos libros muy flacos, de pocas páginas. Y para algunos se convierte en el mejor escritor de mundo. De hecho, ciertos lugares donde suceden sus relatos, se modifican para siempre en la percepción de sus lectores. Algunas de las palabras que él utiliza, se vuelven más intensas y le sirven a otros para decir algo que no sabían cómo hacerlo. Y más. Cuando el partido se complica, aparecen tipos que, desinteresadamente, lo ayudan a ser más digno frente a las insistencias de Caronte. Sólo porque escribió.

domingo, abril 30, 2006

Programa 29-04

Where is My Mind?
Wave of Mutilations (extrañas versiones de Frank Black Francis)

Pioneros (Ariel Minimal)
Despedidas (Valle de Muñecas)

Minor Detail (Sondre Lerche)
Misty (Björk, Live at the Hotel Borg)

Family Affair (John Legend & Joss Stone, tributo a Sly Stone)
Do it today (Maximum Joy)

Cold White Christmas (Casiotone for the Painfully Alone)
Love Goes Home to Paris in the Spring (Magnetic Fields)

Tired of My Tears (Susan Tedeschi)
It Looks Like Love (Josh Rouse)

Entrevista y minirecital de Nicolas Kramer
Iorio
Algo
Asistencia
Marta y Nestor

sábado, abril 29, 2006

Tema del traidor y del superhéroe

Director's cut de una nota que sale mañana en Radar:

Los folletines del siglo XIX , como buena literatura popular, estaban construidos con viejas fórmulas narrativas –la cultura popular se caracteriza por no confrontar con su público y, en cambio, ofrecerle la satisfacción de devolverlo a lo que ya conoce-. Al mismo tiempo, fueron un laboratorio narratológico único ya que obtenían semana a semana, tras la publicación de cada nueva entrega -precursor artesanal del rating minuto a minuto-, una respuesta concreta acerca de qué peripecias, qué personajes o qué dispositivos catárticos eran mejor recibidos por el público. Los hallazgos del período resultaron tan efectivos siguen presentes en la narrativa actual.
El conde de Montecristo (1844) fue uno de los folletines más exitosos de su siglo y, por ello, uno de los más influyentes. No sólo existen cerca de treinta versiones cinematográficas (la más reciente con el actor de La Pasión de Cristo, Jim Caviezel, que aprovechó la barba y el pelo largo para matar dos pájaros de un tiro), sino que es posible rastrear sus tópicos en infinidad de historias populares que parecen distintas pero, en realidad, son la misma. ¿Cual? Un joven es arrancado de una vida plácida por una traición brutal; apartado del mundo inicia un largo proceso de transformación y, ya convertido en otro, más rico, más culto, más implacable, en suma, mejor, inicia una elaborada venganza sobre sus antiguos enemigos. Que su nombre sea Edmundo Dantés, que haya sido detenido en el terrible castillo de If, que el traidor sea un rival en el amor o que su historia se cuente contra la de la Francia posnapoleonica son detalles contingentes.
Hoy, Montecristo se nos aparece por todos lados: desde la novela ciencia-ficción (la extraordinaria Las estrellas, mi destino, de Alfred Bester) hasta el cine de “autor” (Kill Bill de Quentin Tarantino), el oriental (Oldboy), el de acción (la más reciente versión de Batman, que blanquea su deuda con Dumas ubicando el entrenamiento y la conversión de Bruno Díaz en el vengador encapuchado en una prisión exótica) pasando por el comic (V de Vendetta y su versión cinematográfica) y, también, el heredero formal más directo del folletín, la telenovela.
Antonio Gramsci, en sus escritos sobre literatura popular, agrega más títulos a la lista ya que señala a la novela de Dumas como el texto que introdujo, bastante antes de Nietzsche, el concepto de superhombre en nuestra cultura. En consecuencia, también la filosofía, y, de paso, todas las historietas de superhéroes –una de las maquinarias narrativas más poderosas de los últimos 70 años-, le deben algo.
En este panorama, no es muy sorprendente que Edmundo Dantés goce de buena salud y viva en la Argentina. Tampoco que tenga los trabajados pectorales de Pablo Echarri o que su historia se emita todas las noches por Telefé. De hecho, dada su ubicuidad, no es la primera vez que algo así sucede: ya hubo telenovelas basadas notoriamente en el folletín de Dumas (la mexicana Yo compro a esa mujer, por ejemplo).
Lo que sí resulta sorprendente es que se haya decidido cruzar este frecuentado texto con una parte distintiva de nuestra historia, la que tiene como protagonistas a ex represores prósperos y a apropiadores de bebes impunes.
Echarri interpreta a un joven abogado llamado Santiago Diaz Herrera, quien está a punto de casarse con su gran amor, rol que le toca a Paola Krum. Joaquín Furriel es su mejor amigo y está enamorado de la misma persona que Echarri (en la ficcion es Krum, no Echarri). Además, es hijo de un empresario llamado Alberto Lombardo (el übervillano Oscar Ferreiro) que oculta un pasado como médico de un centro de detención clandestino. Cuando el padre de Santiago (Mario Pasik), un juez que trabaja en una causa de apropiación de bebes, está a punto de reabrir una investigación que involucra a Lombardo, el hombre ordena la muerte del magistrado y del hijo, que podría continuar con la investigación. Santiago-Echarri, quien se encuentra con Marcos-Furriel en un torneo de esgrima en Marruecos, es emboscado y herido gravemente. Marcos comprende que se encuentra frente a la oportunidad de quedarse con la mujer que ama, y abandona el país. Santiago, muerto para el mundo, en verdad queda prisionero en una cárcel marroquí.
“¿Para qué se toman tanto trabajo si finalmente lo dejan vivo?” es una pregunta de economía narrativa que también se hizo Dumas hace 160 años. En su novela la respuesta es simple: la mujer que aman los dos jóvenes declara que se suicidaría si descubriera que su gran amor está muerto. La telenovela no da ninguna respuesta. Esa y otras improbabilidades erosionan lentamente las buenas intenciones de la producción. Que un argentino esté preso en una cárcel marroquí vaya y pase. Pero cuando el piso de tierra de su celda se abre como un brownie húmedo y del hueco sale ¡otro argentino! (Ulises Dumont, como el abate Farias) las leyes de probabilidades se van al demonio. Si, acto seguido, el prisionero escapa y, medio muerto, en la costa española, es rescatado por, sí, otra argentina (Viviana Saccone, médica inmigrante con un acento madrileño intermitente), ya es difícil tomarse lo que sigue en serio.
En este contexto de caras de telenovela, dislates narrativos y citas directas al folletín de Dumas (en un giro involuntariamente borgeano, Echarri se pone a leer El Conde de Montecristo), la aparición de represores y apropiadores de bebés podría hacer ingresar a la tira en el terreno de lo desvergonzadamente bizarro.
Sin embargo, tal mezcla no es improcedente. En múltiples ensayos sobre la literatura de masas, Umberto Eco explica que en el centro de todo relato popular hay una escena de agnición, esto es, de reconocimiento. Llega un momento en que el siempre presente juego de disfraces, amnesias, mentiras o nombres falsos termina y uno o varios personajes revelan su identidad: “Luke, soy tu padre”, es la agnición más conocida del relato más popular del siglo XX. En el folletín, en la telenovela, este momento suele ser una confirmación de un linaje (el bueno-pobre resulta familiar de los ricos-malos y se crea un mutante que concluye el relato: el rico-bueno), una reivindicación que restablece el statu quo en lugar de cuestionarlo. Por definición, un relato popular no es revolucionario. Sin embargo, el juego de identidades planteado por esta telenovela no es idéntico al de todas las demás: aquí no se trata de una sirvienta que es en realidad hija ilegítima del dueño de casa o de un plebeyo que tiene sangre azul, la verdadera identidad a descubrir es la de una chica apropiada. Las filiaciones reales no vienen aquí a confirmar el orden impuesto, el ingreso del protagonista a la esfera del poder, sino a destruirlo y a fundar otro. Esta es una transformación inteligente y muy pertinente en nuestro país, sobre un formato extraordinariamente conservador que no suele recibir demasiadas transformaciones.
En esta subversión de la escena central de las telenovelas, encuentra sentido el cruce de Montecristo con nuestra historia reciente. Al mismo tiempo, la novela plantea, tal como señaló Gramsci, la existencia de un hombre extraordinario para el que las leyes no se aplican: “Tengo mi propia justicia”, dice Edmundo Dantés. El problema no es que Edmundo ejerza justicia por mano propia, sino que la ejerza como sujeto individual, único. Si la novela tomara este camino, estaría reproduciendo los mecanismos de consolación de la literatura popular más reaccionaria, que ofrece una compensación imaginaria -el superhéroe que castiga a los villanos-, en lugar de plantear la posibilidad de la acción de un sujeto colectivo, que es quien puede cambiar el curso de los acontecimientos en el mundo real. Si ese fuera el camino, tal como lo indica la novela, se estarían borrando con una mano los cambios que se escribieron con la otra.
Pero todo esto por ahora no llegó. Por ahora, en esta primera semana, Montecristo está urdiendo su venganza, una que funciona en dos sentidos, hacia adentro de la ficción, con una interesante transformación de las estructuras convencionales de la telenovela, y también hacia afuera: ¿acaso no es este Montecristo una venganza de Telefé por la traición impensable de Marcelo T. al irse del canal?

jueves, abril 27, 2006

Romanceros, by Fabián Casas

Días en casa y en cama y mucha televisión. Entre la monocromática programación, resalta la remera amarilla de Román. Villarreal versus Arsenal. Partido revancha con un 0-1 en contra en Inglaterra. El equipo de Il Ingenieri, dice el comentarista, depende del talento de Román. La Selección Argentina, pienso yo, también va a estar armada en torno de Román, ya que el Hombre Peker es romanista a muerte.

Pero transcurre el partido sin que aparezca Román. Hoy -esto lo sabemos los que lo conocemos- es uno de esos días en que Román no va a funcar. Román no es gallina (de hecho, es de Boca y en los clásicos, a diferencia de Francescoli, la rompía), no parece un tipo al que le pesen los partidos difíciles (si el Villarreal está donde está, en parte, es por él). Ni siquiera da para el famoso "sospecho que sos pecho"...
Es todavía más complicado.

Para que Román, dice mi amigo Cuki, juegue bien, tienen que hacer unos 20 grados, más o menos, con poca humedad y nada de viento. El estadio debe estar lleno, pero la hinchada contraria no debe imponerse a la que grita por Román. Ningún familiar de Román tiene que aparecer con algún problema psíquico, físico u económico el día del mentado partido. Porque esto lo puede distraer. Y tampoco debe estar en el banco alguien que -en su mismo puesto- esté pidiendo cancha. El pasto debe estar cortado milimétricamente, a la medida del gusto de Román. Cualquier alteración puede ser fatal.

Ronaldihno es dionisíaco, juega en sentido literal de la palabra. Ortega, Tévez son iguales: juegan. Román, en cambio, parece cargar con algo. ¿No oyen lo que carga? Después de los goles increíbles que suele hacer, pone sus manos imitando a las orejas de Gigio (ese melancólico ratón italiano) para poder escuchar mejor el ruido ensordecedor de la nada. Y sí, erró el penal. ¿Qué esperaban? Es uno de esos cracks que odian el éxito fácil.

lunes, abril 24, 2006

El Cíclope

Pablo dice:

Una vez, cenando en La Peca, Norberto Cambiasso nos contó a Ale, a Fabián Casla y a mí (si me olvido de algún asistente a esa velada sepan disculpar: en La Peca siempre se bebe mucha cerveza, y mucho más si en la mesa estamos Norbi y yo) acerca de un extenso ensayo que estaba escribiendo sobre Polifemo. La charla iba y venía sobre ciertos tópicos del rock argento, discutimos y cambiamos opiniones, y confieso que siempre quise leer las elucubraciones de mi amigo sobre Lebón, Rafanelli y Rodríguez.

La espera terminó: en su blog Norbi ya subió la 1era parte de su artículo. Lo acabo de leer, y es extraordinario. Mientras esperamos toda la saga... enjoy!

domingo, abril 23, 2006

Programa 21-04

The Sound of Failure (The Flaming Lips)
Aladdin Sane (David Bowie, acustico y en vivo)

Johnsburg, Illinois (Tom Waits)
Magritte (Danny Cohen)

Anticuco (Dormitorio)
Estilo internacional (Gepe)

W.A.Y.U.H (The Rapture)
The boy who ran away (Mistery Jets)

Disco de la semana: Cannibal Sea de The Essex Green.
Snake in the grass
Cardinal point

Long Distance Call (Phoenix, new!)
Do The Whirlwind (Architecture in Helsinski)
Requiem For Anna (Un Jour Comme Un Autre - Anna) (Portishead, new!)

Entrevista y minishow de Axel Krygier en vivo